
Un reporte reciente de Counterpoint Research anticipa que los celulares plegables tendrán un crecimiento del 46 % en 2026. El dato no solo habla de más dispositivos en el mercado, sino de un formato que comienza a dejar de ser experimental para convertirse en una alternativa concreta para los usuarios.
Buena parte de ese cambio está ligado a la expectativa por la entrada de Apple. La posibilidad de un iPhone plegable no solo despierta interés entre consumidores, también altera el comportamiento de toda la industria. Proveedores, fabricantes y competidores ajustan sus planes porque saben que, cuando Apple entra en un segmento, eleva el nivel de exigencia y redefine las reglas del juego.
El crecimiento previsto en los envíos de celulares plegables refleja justamente eso: decisiones que ya se están tomando en términos de producción y abastecimiento. No se trata solo de optimismo, sino de una lectura compartida de que habrá más dispositivos disponibles y más marcas dispuestas a apostar por este formato.
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También resulta clave el giro hacia el diseño tipo libro. Frente a otros formatos que priorizaban la novedad, este enfoque pone el acento en el uso diario. Una superficie amplia para trabajar, leer o consumir contenido parece responder mejor a lo que buscan los usuarios que ya no se conforman con un celular tradicional, pero tampoco quieren cargar con una tableta.
Este cambio trae consigo un aumento en los precios promedio. Los celulares plegables tipo libro son más complejos de fabricar y eso se refleja en el valor final. Aun así, el mercado parece aceptar ese costo cuando el dispositivo ofrece una experiencia claramente distinta y funcional, más allá del impacto visual.
En este escenario, Samsung Display aparece con una ventaja clara. Años de inversión en tecnología plegable, cuando la demanda aún era incierta, hoy le permiten concentrar una parte mayoritaria del mercado. No es solo una cuestión de volumen, sino de experiencia acumulada y capacidad para cumplir con estándares cada vez más altos.
Mientras tanto, los celulares con múltiples pliegues quedan en un segundo plano. Aunque llaman la atención y funcionan como demostraciones de innovación, su impacto real sigue siendo limitado. Las proyecciones apuntan a que seguirán siendo una minoría dentro del mercado, al menos en el corto plazo.
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El comportamiento del consumidor en China aporta otra pista. Incluso con precios elevados, los modelos tipo libro ganan terreno porque ofrecen algo concreto: una experiencia más cercana a la de una tableta en un formato portátil. Ese patrón sugiere que el mercado no solo busca algo distinto, sino algo que realmente se adapte a nuevas formas de uso.
Todo esto dibuja un escenario en el que los celulares plegables empiezan a encontrar su lugar. No como una moda pasajera ni como un lujo experimental, sino como una alternativa que poco a poco se integra al ecosistema móvil, impulsada por decisiones industriales, cambios en el consumo y la entrada de jugadores que pueden acelerar —o frenar— esa transición.



