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La vigilancia digital dentro de las relaciones de pareja dejó de ser un tema marginal para convertirse en una preocupación creciente en Colombia. Un informe reciente de Kaspersky pone cifras a esta realidad: una de cada cinco mujeres ha descubierto aplicaciones de monitoreo instaladas en su celular sin autorización.
Lejos de tratarse de casos aislados, el estudio evidencia que estas prácticas se conectan con dinámicas más amplias de control. El acceso no autorizado a dispositivos permite rastrear movimientos, leer conversaciones privadas e incluso activar funciones como la cámara o el micrófono sin que la víctima lo note.
El fenómeno no solo plantea un problema tecnológico, sino también social. El 40% de las mujeres encuestadas afirma haber vivido algún tipo de violencia en su relación, lo que incluye desde presión psicológica hasta vulneraciones más graves. Dentro de ese contexto, la tecnología aparece como una herramienta adicional para ejercer control.
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A pesar de que la mayoría rechaza estas conductas, su presencia sigue siendo alta. Más de la mitad considera inaceptable que una pareja supervise su vida digital, pero una proporción importante reconoce haber sentido que sus dispositivos eran vigilados en algún momento.
Uno de los aspectos más preocupantes es la forma en que estas aplicaciones operan. En muchos casos no generan alertas visibles y pueden permanecer activas durante meses. Esto dificulta su detección y prolonga el acceso a información personal sin consentimiento.
Señales de alerta y medidas para proteger el celular
El uso de software espía suele dejar indicios, aunque no siempre son evidentes. Entre las señales más comunes están el aumento inusual en el consumo de datos, fallas repentinas o un sobrecalentamiento constante del dispositivo.
También hay señales fuera del entorno técnico. Comentarios de la pareja sobre conversaciones privadas o conocimiento de ubicaciones sin explicación pueden ser pistas de una posible intervención digital.
Desde María Isabel Manjarrez, advierten que este tipo de herramientas refuerza prácticas de control que ya existen fuera de lo digital. La diferencia es que ahora el seguimiento puede ser permanente y mucho más invasivo.
Frente a este riesgo, los especialistas recomiendan adoptar medidas básicas de protección. Mantener bloqueado el celular con una contraseña segura, revisar los permisos de las aplicaciones y actualizar el sistema operativo son acciones que ayudan a reducir vulnerabilidades.
Otra recomendación es instalar soluciones de seguridad que permitan detectar software malicioso o comportamientos sospechosos. Estas herramientas pueden identificar aplicaciones ocultas o accesos indebidos que pasan desapercibidos a simple vista.
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El informe también subraya que muchas de estas aplicaciones se instalan tras un acceso físico breve al dispositivo. Esto ocurre, por ejemplo, cuando el celular es manipulado por otra persona sin supervisión o incluso cuando se entrega como regalo.
La expansión de este tipo de vigilancia plantea un reto adicional en materia de privacidad. La tecnología, pensada para facilitar la comunicación y el acceso a la información, también puede ser utilizada para limitar la autonomía de las personas.
El debate sobre seguridad digital ya no se centra únicamente en ataques externos. Cada vez cobra más relevancia lo que ocurre dentro de los entornos personales, donde la confianza y la privacidad deberían ser la base de cualquier relación.
Foto: drobotdean



