
El Black Friday en Colombia dejó de ser una fecha de compras impulsivas y pasó a convertirse en un ejercicio de cálculo. Este año, el 64% de las personas ya tiene pensado comprar algo durante la jornada, mientras que el 92% está abierta a hacerlo si encuentra un descuento que realmente valga la pena. La forma de comprar está cambiando: ahora la mayoría llega a la fecha con una idea clara de lo que quiere y con un presupuesto definido.
Cada vez más consumidores preparan su propia “ruta de compra”. Nueve de cada diez revisan precios, comparan modelos y leen reseñas antes de tomar una decisión. Las búsquedas largas y específicas crecieron cuatro veces más rápido que las consultas cortas, señal de que el comprador ya no improvisa: llega informado, con referencias exactas y con una noción clara del precio antes del descuento. A esto se suma el protagonismo del celular, que concentra el 87% de todas las compras digitales realizadas el año pasado.
Un consumidor más técnico y más crítico
Aunque las intenciones de compra siguen concentrándose en ropa, calzado y celulares, el peso de la información es cada vez mayor. En categorías como tecnología, cuidado personal y electrodomésticos, las descripciones técnicas, las comparativas y la reputación del vendedor son determinantes.
Las búsquedas visuales también están subiendo: Google Lens registra más de 20 mil millones de consultas al mes y una de cada cuatro tiene intención de compra. Funciones como Circle to Search se están convirtiendo en parte natural del proceso, sobre todo entre jóvenes de 18 a 24 años.
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Las reseñas en video refuerzan este comportamiento. En Colombia, el 86% considera confiable el contenido que encuentra en YouTube, y a nivel global las personas tienen casi el doble de probabilidad de seguir la recomendación de un creador frente a un anuncio tradicional. Por eso, en categorías como celulares, televisores o accesorios, los videos de prueba, comparaciones y experiencias reales están moldeando la decisión final tanto como el precio.
El precio importa, pero no es lo único
Aunque el descuento es el gancho principal, el consumidor ya no se queda solo con la cifra. El precio previo, la calidad del producto, las facilidades de pago y la confiabilidad del comercio tienen un peso mayor que en años anteriores. Los métodos digitales siguen creciendo: las billeteras ya alcanzan un 34% de adopción, mientras que las tarjetas siguen siendo el camino más usado por quienes compran desde el celular.
Con todo este panorama, el Black Friday en Colombia ya no es una carrera por “lo más barato”, sino un momento para tomar decisiones más pensadas. Los comercios deberán competir no solo en precio, sino en claridad, transparencia y rapidez. Los compradores, por su parte, llegan mejor armados que nunca: con datos, comparativas y la voluntad de no dejarse llevar por la primera oferta que salte en pantalla.



