
Un estudio con ratones encontró que el consumo habitual de café con cafeína redujo varias alteraciones provocadas por tres semanas de estrés crónico. Los animales mostraron mejoras en ansiedad, memoria, motivación y otros comportamientos relacionados con el estado de ánimo.
La investigación fue realizada por científicos de la Universidad de Coimbra, en Portugal, y publicada en Neurobiology of Stress en julio de 2026. El objetivo era comparar los efectos del café con cafeína y del descafeinado.
Los investigadores utilizaron 24 ratones adultos divididos en cuatro grupos. Tres recibieron agua, café con cafeína o café descafeinado y fueron sometidos a un protocolo de estrés impredecible durante 21 días.
La diferencia estuvo en la cafeína
Los ratones que consumieron café con cafeína recuperaron buena parte de las alteraciones provocadas por el estrés. Su comportamiento se acercó al observado en los animales que no habían sido sometidos al protocolo.
También mejoraron su desempeño en pruebas de memoria espacial, mientras que disminuyeron algunos indicadores relacionados con ansiedad y pérdida de motivación.
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El café descafeinado no produjo una recuperación similar. Aunque presentó algunos efectos parciales, la mayoría de las alteraciones permanecieron.
Los resultados apuntan a la cafeína como uno de los principales componentes responsables de los efectos observados. Los autores plantean que podría actuar sobre los receptores de adenosina A2A, relacionados con la actividad neuronal y la respuesta al estrés.
También hubo cambios relacionados con la memoria
El estrés redujo la potenciación a largo plazo, conocida como LTP, un mecanismo asociado con la plasticidad neuronal y la memoria. En los ratones que tomaron café con cafeína, este indicador volvió a niveles similares a los del grupo de control. El descafeinado no produjo el mismo efecto.
Los investigadores también encontraron una reducción del BDNF en las conexiones neuronales de la corteza frontal después del estrés. El consumo de café con cafeína recuperó sus niveles, mientras que el descafeinado no lo consiguió.
El hallazgo, sin embargo, no significa que el café prevenga la depresión en humanos. Se trata de un experimento en animales y los propios autores advierten que sus resultados deben interpretarse con cautela antes de trasladarlos a las personas.
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