
¿Qué ocurre en los minutos finales antes de que una nave que regresa de la Luna toque el océano? La respuesta no está solo en la tecnología. También pasa por las decisiones humanas que guían una de las maniobras más delicadas de la misión Artemis II.
La cápsula Orion inicia su descenso desde unos 400.000 pies de altura, cuando entra a la atmósfera terrestre a gran velocidad. En ese punto, la fricción genera temperaturas extremas y una capa de plasma que interrumpe las comunicaciones durante varios minutos.
Mientras tanto, la tripulación soporta fuerzas cercanas a 3,9 veces la gravedad. Todo ocurre en silencio desde la Tierra, en una fase que define el éxito del regreso.
Antes de ese momento, la nave se separa de su módulo de servicio y ajusta su trayectoria. Luego realiza maniobras de balanceo que permiten reducir la velocidad sin perder estabilidad.
Cada paso responde a cálculos previos, pero también a años de pruebas y simulaciones.
Paracaídas y descenso final
La secuencia continúa a menor altura. A unos 24.000 pies se despliegan los paracaídas de frenado, que estabilizan la cápsula. Luego aparecen los paracaídas piloto y, finalmente, los tres principales que permiten un descenso controlado.
Orion amerizará en el océano Pacífico, frente a la costa de California.
El aterrizaje está previsto para el viernes 10 de abril a las 8:07 p. m. (hora del este), es decir, a las 7:07 p. m. en Colombia .
La transmisión en vivo comenzará desde las 6:30 p. m. (hora del este) a través de plataformas digitales y se extenderá hasta que la tripulación sea retirada de la cápsula.
De Cartagena a la NASA
Detrás de esa operación está Liliana “Lili” Villarreal, ingeniera aeroespacial nacida en Cartagena, quien dirige el equipo encargado del aterrizaje y la recuperación de la misión Artemis II.
Su responsabilidad no es menor. Es la persona que coordina todo el operativo para sacar a los astronautas del océano de forma segura en las horas posteriores al amerizaje.
Villarreal llegó a Estados Unidos cuando tenía 10 años y con el tiempo se formó como ingeniera aeroespacial en el Instituto de Tecnología de Georgia. Ingresó a la NASA en 2007 y ha trabajado en programas clave, incluida la Estación Espacial Internacional.
Antes de asumir este rol, participó en Artemis I, donde estuvo a cargo de procesos de integración, ensamblaje y pruebas del cohete y la cápsula Orion.
Hoy lidera los equipos que entrenan durante meses cada paso del rescate en mar abierto. Su misión es garantizar que, tras el impacto con el agua, los astronautas sean localizados, estabilizados y trasladados al buque de recuperación en menos de dos horas.
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Es una labor técnica, pero también de coordinación humana.
El trabajo de Villarreal refleja cómo la exploración espacial ya no es solo un esfuerzo de grandes potencias, sino una red global en la que participan científicos e ingenieros de distintos países.
El amerizaje de Orion no solo marcará el final de un viaje alrededor de la Luna. También pondrá a prueba la capacidad de traer de vuelta a una tripulación desde el espacio profundo, con precisión, coordinación y talento internacional.



