
La Tierra no tiene un centro de masa completamente inmóvil. El movimiento de grandes cantidades de agua, hielo y aire hace que ese punto se desplace algunos milímetros durante el año, y un nuevo método desarrollado por científicos de la NASA permite medir esas variaciones con una precisión de fracciones de pulgada.
El estudio, liderado por investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), muestra que el desplazamiento anual del centro de masa terrestre sería aproximadamente la mitad de lo estimado hace ocho años.
El hallazgo no significa que el planeta esté cambiando de forma de manera perceptible. Se trata de movimientos diminutos, pero tienen importancia para sistemas que necesitan determinar posiciones y alturas con una precisión extrema.
El centro de masa de la Tierra se mueve
El centro geométrico de la Tierra sería un punto fijo si el planeta fuera una esfera completamente uniforme. Pero la distribución de su masa cambia constantemente.
Cuando se acumula nieve en grandes regiones, aumenta el nivel de los océanos o se desplazan enormes volúmenes de agua durante las temporadas de lluvia, también cambia la posición del centro de masa.
Los investigadores analizaron tres grandes fuentes de estas variaciones: los océanos, la atmósfera y el agua continental, que incluye nieve, hielo, lagos, ríos, humedad del suelo y aguas subterráneas.
Durante marzo, por ejemplo, la acumulación de nieve en Norteamérica y Eurasia alcanza uno de sus puntos máximos y desplaza el centro de masa unos 3 milímetros hacia el norte.
Un mes después, las fuertes lluvias en la cuenca del Amazonas pueden movilizar hasta 2.400 gigatoneladas de agua y provocar un desplazamiento de unos 2,2 milímetros hacia Sudamérica.
Satélites para detectar movimientos diminutos
Para realizar las mediciones, el equipo de Donald Argus combinó datos GPS con información orbital de varios satélites en órbita terrestre baja.
La técnica también tiene en cuenta un efecto que puede pasar inadvertido: el peso del agua y el hielo puede deformar ligeramente la corteza terrestre y modificar la posición de las estaciones utilizadas para realizar las mediciones.
La NASA ya emplea satélites especializados para estudiar estos movimientos. Los LAGEOS 1 y 2, lanzados en 1976 y 1992, son objetos metálicos equipados con prismas reflectantes que permiten medir su posición mediante láser desde estaciones ubicadas en distintos países.
El nuevo método busca reducir las incertidumbres asociadas con esa red de observación.
Las diferencias entre estimaciones anteriores muestran la dificultad del problema. Las mediciones internacionales realizadas en 2017 y 2023 presentaron una diferencia de 7 milímetros, una distancia pequeña, pero significativa cuando se trata de establecer sistemas de referencia globales.
¿Para qué sirve conocer este movimiento?
Determinar con precisión el centro de masa de la Tierra tiene aplicaciones en navegación por satélite, cartografía y mediciones de altitud.
Los sistemas modernos de posicionamiento necesitan referencias extremadamente precisas. Un pequeño error puede tener consecuencias cuando se trabaja con geodesia, navegación marítima o agricultura de precisión.
Los resultados también fueron comparados con información de GRACE-FO, una misión conjunta de la NASA y el Centro Alemán de Investigación de Geociencias que mide cambios en la gravedad terrestre relacionados principalmente con el movimiento del agua.
La NASA prevé continuar esta serie de observaciones con GRACE-C, cuyo lanzamiento está previsto para finales de 2028. El objetivo será ampliar un registro que ya acumula casi 25 años de datos sobre cómo se mueve el agua en el planeta.



