
En un país donde los precios suben más rápido que el salario y los supermercados botan toneladas de comida cada día, una idea simple está empezando a transformar la manera de comprar y consumir. Se llama Cheaf, y su misión es tan concreta como urgente: evitar que los alimentos terminen en la basura.
La aplicación —que acaba de aterrizar oficialmente en Colombia— permite que los usuarios compren productos frescos a precios hasta 50 % más bajos en lugares como Jumbo y Metro, gracias a un sistema de inteligencia artificial que identifica cuándo y dónde hay excedentes de comida en perfecto estado.
El modelo ya funciona en México, Chile y Argentina, pero su llegada a Colombia tiene un contexto particular: según la Asociación de Bancos de Alimentos (Abaco), el país pierde 9,7 millones de toneladas de alimentos al año, una cifra que podría alimentar a toda la población de Bogotá durante meses.
Tecnología con olfato para detectar lo que otros descartan
Detrás de la interfaz colorida y las promociones llamativas hay un desarrollo tecnológico complejo. El algoritmo de Cheaf aprende de los patrones de consumo, la rotación de productos y la ubicación de los usuarios. Con esa información, predice qué alimentos están próximos a salir del inventario y los ofrece antes de que sean desechados.
El resultado son las llamadas “bolsas sorpresa”, paquetes con pan, frutas, verduras o lácteos que los comercios venden a mitad de precio. Los usuarios las compran desde la app y luego las recogen directamente en el establecimiento. No hay domicilios ni intermediarios: solo un canal digital que une a quien tiene comida con quien la necesita, sin desperdiciar nada.
Para Kim Durand, cofundador y CEO de la startup mexicana, el objetivo es convertir el desperdicio en oportunidad. “Rescatar alimentos no es un acto de caridad, sino una forma de consumo inteligente”, asegura. Y los números respaldan la idea: más de 9.400 toneladas de comida rescatadas y 23 millones de kilos de CO₂ evitados en la región.
Comprar barato, comer bien y contaminar menos
En Colombia, la expansión de Cheaf inicia con Cencosud —propietaria de Jumbo y Metro—, pero la empresa planea sumar pronto panaderías, restaurantes y productores locales como Sosas Bakery, La Cesta, Madamia, Onza y Le Grand Restaurante. Su meta: operar en las principales ciudades del país antes de 2026.
La aplicación se descarga gratis en App Store o Google Play, y funciona con un registro sencillo. En minutos, el usuario puede encontrar bolsas disponibles cerca, pagar desde su celular y recoger su pedido. Una dinámica práctica que, en tiempos de inflación y crisis ambiental, se siente como un pequeño acto de resistencia.
Pero el impacto de Cheaf va más allá del ahorro. Una encuesta reciente de la compañía revela que el 63 % de los colombianos no dimensiona el impacto del desperdicio de comida y que más de la mitad cree que debería existir una ley que obligue a rescatar alimentos en buen estado. Esa falta de conciencia es justamente el terreno donde la app busca hacer la diferencia: usar la tecnología no solo para vender, sino también para educar sobre lo que vale la comida.
Cheaf llega a Colombia con una propuesta que combina IA, sostenibilidad y economía del hogar. Una invitación a mirar la nevera con otros ojos, a preguntarse cuántas cosas terminan en la basura solo porque el sistema decidió que ya no son rentables.



