
Más de la mitad de los hogares vulnerables en ciudades latinoamericanas aún tiene dificultades para conectarse a internet desde casa. En Bogotá, el Distrito intenta cambiar esa realidad con un programa que promete algo simple pero poderoso: conexión sin costo para quienes más lo necesitan.
La iniciativa se llama Conexión Social y funciona como una puerta de entrada a la vida digital para miles de familias. No se trata solo de navegar por internet, sino de acceder a clases virtuales, buscar empleo, hacer trámites y, en muchos casos, no quedarse atrás en un mundo cada vez más conectado.
Detrás del programa está la Secretaría Distrital de Integración Social, que ahora canaliza las solicitudes a través de la Red CADE, una red de puntos de atención presencial que centraliza servicios públicos en la ciudad.
¿Quiénes pueden acceder y por qué importa?
El acceso no es universal. Está dirigido a hogares en condición de vulnerabilidad que cumplan ciertos criterios. Entre ellos, vivir en localidades como Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy, Suba, San Cristóbal o Rafael Uribe Uribe; pertenecer a estratos 1 o 2; y estar clasificados entre A1 y C9 en el Sisbén IV.
Hay un requisito técnico que suele pasar desapercibido: la cobertura de red de ETB. Sin ese factor, la instalación no es viable, lo que revela un detalle importante: la brecha digital no solo es económica, también es de infraestructura.
¿Por qué importa este programa? Porque el acceso a internet dejó de ser un lujo hace años. Hoy es una herramienta básica para estudiar, trabajar y comunicarse. No tener conexión en casa puede significar perder oportunidades desde la infancia hasta la vida laboral.
En ese sentido, Conexión Social busca equilibrar un poco la cancha. No resuelve todos los problemas, pero sí elimina una de las barreras más evidentes.
¿Dónde y cómo hacer el trámite?
La inscripción se realiza de forma presencial en varios puntos de la Red CADE. El horario es de lunes a viernes, en dos franjas: de 7:00 a. m. a 1:00 p. m. y de 2:00 p. m. a 4:30 p. m.
Entre los puntos habilitados están los SuperCADE de Américas, Bosa, Suba y 20 de Julio, además de CADE como Gaitana, Santa Lucía y Luceros. La lógica es sencilla: acercar el trámite a las zonas donde vive la población objetivo.
Este modelo tiene una ventaja clara. En lugar de obligar a las personas a navegar múltiples oficinas o plataformas, concentra el proceso en un solo lugar. Menos vueltas, menos tiempo perdido y más probabilidades de completar la solicitud.
También hay un mensaje de fondo: el Estado intenta adaptarse al ciudadano, no al revés.
Más que conexión: una puerta a oportunidades
Aunque el programa se presenta como una solución técnica —instalar internet en casa—, su impacto es mucho más amplio. Un hogar conectado tiene más herramientas para mejorar su calidad de vida.
Un estudiante puede investigar sin depender de datos móviles limitados. Un adulto puede buscar empleo o capacitarse. Incluso tareas básicas como pedir una cita médica o acceder a subsidios se vuelven más simples.
La apuesta, en el fondo, es reducir desigualdades que no siempre son visibles, pero que pesan todos los días.
La pregunta que queda es si este tipo de iniciativas logrará escalar lo suficiente para cerrar la brecha digital de forma definitiva. Por ahora, para miles de familias, representa algo mucho más inmediato: la posibilidad de estar conectados por primera vez.
Foto: freepik



