
Tener un perro de 16 años que ya no camina con facilidad o un gato que necesita cuidados permanentes no es motivo suficiente para poner fin a su vida. La Corte Constitucional de Colombia, mediante la Sentencia C-336 de 2026, eliminó la vejez avanzada como causal independiente para sacrificar animales.
La decisión modifica el alcance del artículo 17 de la Ley 84 de 1989, conocida como Estatuto Nacional de Protección de los Animales. Hasta ahora, esa disposición contemplaba la vejez extrema entre las circunstancias que podían justificar el sacrificio. Para la Corte, llegar a esa etapa de la vida exige mayores responsabilidades de cuidado y protección.
Sin embargo, la sentencia no prohíbe la eutanasia veterinaria. Cuando un animal padece una enfermedad grave e incurable, presenta sufrimiento intenso o se encuentra en determinadas circunstancias previstas legalmente, el procedimiento puede seguir siendo una opción. La diferencia está entre tomar una decisión por la edad del animal y hacerlo por razones médicas y legales debidamente justificadas.
¿En qué casos se permite la eutanasia de perros y gatos?
La legislación colombiana contempla situaciones excepcionales en las que puede autorizarse la muerte humanitaria de un animal. Entre ellas se encuentran las enfermedades graves e incurables acompañadas de sufrimiento intenso y ciertas lesiones graves e irreversibles.
También existen disposiciones relacionadas con riesgos para la salud pública y otras circunstancias excepcionales. Estas no deben confundirse con una autorización general para que los propietarios decidan sacrificar a sus mascotas por conveniencia.
Por ejemplo, un perro mayor que ha perdido movilidad necesita una evaluación veterinaria que permita establecer si padece dolor, si existen tratamientos y qué posibilidades tiene de mantener una calidad de vida aceptable. Su edad, por sí sola, no determina la decisión.
En el caso de un gato con una enfermedad terminal, la eutanasia podría considerarse cuando se cumplen los requisitos médicos y legales. El diagnóstico, el pronóstico y las condiciones del animal deben sustentar la recomendación profesional.
ABC de la sentencia para dueños y veterinarias
A. ¿Qué deben hacer los propietarios?
Quienes tienen animales de edad avanzada deben garantizar alimentación, agua, refugio, atención veterinaria y los cuidados que requiera su estado de salud. La vejez no elimina esas obligaciones.
Si la mascota presenta deterioro físico, dolor o pérdida de autonomía, el propietario debe consultar a un veterinario antes de considerar una decisión irreversible. Abandonarla porque necesita mayores cuidados tampoco está permitido.
B. ¿Puede una veterinaria practicar la eutanasia por solicitud del dueño?
La voluntad del propietario no reemplaza la justificación médica y legal. El profesional debe valorar al animal y determinar si existe una circunstancia que permita realizar el procedimiento.
La Ley 576 de 2000, que regula la ética profesional veterinaria, establece obligaciones relacionadas con la práctica humanitaria de la eutanasia y el empleo de métodos farmacológicamente aceptados.
C. ¿Qué ocurre si una clínica considera que la mascota todavía puede recibir tratamiento?
La sentencia impide utilizar exclusivamente la vejez extrema como justificación. Si no existe otra causal legal, la solicitud de eutanasia no puede fundamentarse únicamente en la edad.
El veterinario puede explicar las alternativas disponibles, incluidos tratamientos para controlar el dolor y cuidados paliativos, según el diagnóstico y las posibilidades reales de recuperación o bienestar.
D. ¿Qué pasa si el animal está sufriendo y no tiene posibilidades de recuperación?
La eutanasia continúa siendo una posibilidad cuando concurren los requisitos legales correspondientes. El objetivo es evitar sufrimiento intenso e innecesario, no prolongar la vida a cualquier costo.
E. ¿Qué consecuencias puede tener sacrificar injustificadamente a un animal?
Dependiendo de los hechos, podrían existir responsabilidades por maltrato animal. La Ley 2455 de 2025, conocida como Ley Ángel, fortaleció las disposiciones penales y administrativas de protección animal.
La nueva decisión judicial también plantea una responsabilidad para las clínicas veterinarias: distinguir el deterioro natural asociado con la edad de las condiciones médicas que podrían justificar la eutanasia.
Para los propietarios, el mensaje es que tener una mascota implica acompañarla durante todas las etapas de su vida, incluida aquella en la que necesita mayor atención. Y para los profesionales, que una decisión irreversible debe responder a criterios médicos, éticos y legales, no simplemente a los años que ha vivido el animal.


