
Desarrollar un sitio web suele implicar hablar en términos que no siempre son fáciles de entender para alguien que no trabaja en tecnología: código, CSS, JavaScript, rendimiento, estructura, servidores, errores, compatibilidad, responsive, optimización.
Pero nuestra experiencia desarrollando y ajustando Teleprónter ha sido diferente desde que empezamos a trabajar con Codex.
La herramienta nos ha permitido hacer algo que, hasta hace poco, parecía reservado para un desarrollador: explicar en palabras sencillas cómo queríamos que funcionara una parte del sitio y ver cómo esos cambios se convertían en modificaciones reales sobre el proyecto.
No ha sido perfecto. También hemos encontrado pequeños errores y momentos en los que tuvimos que volver sobre un cambio. Pero precisamente ahí ha estado parte de la experiencia: poder seguir conversando, explicar qué no funcionó y continuar trabajando hasta encontrar una solución.
¿Qué es Codex?
Codex es una herramienta de inteligencia artificial de OpenAI orientada al desarrollo de software. Puede trabajar con código, analizar proyectos, modificar archivos y ayudar a implementar cambios a partir de instrucciones escritas en lenguaje natural.
La diferencia que más hemos notado no está solamente en que pueda escribir código.
Está en la posibilidad de conversar con la herramienta sobre lo que queremos construir.
En nuestro caso, no tuvimos que empezar diciendo qué archivo modificar, qué propiedad CSS cambiar o qué función utilizar.
Podíamos decir algo mucho más parecido a:
“Quiero que el encabezado sea más angosto”.
O:
“Quiero que esta parte se vea mejor en el celular”.
También podíamos explicar algo que visualmente no nos gustaba aunque no supiéramos exactamente cómo solucionarlo.
Y ahí comienza una dinámica diferente.
Codex puede revisar cómo está construido el proyecto, identificar dónde podría estar el problema y proponer o realizar los cambios necesarios.
La experiencia de desarrollar sin hablar como desarrollador
Una de las cosas que más nos ha gustado es que no hemos tenido que aprender un lenguaje técnico para poder explicar lo que queremos.
Como no somos desarrolladores, muchas veces nuestra descripción parte de lo visual.
“Quiero esto más arriba”.
“Esto debería ocupar menos espacio”.
“Quiero que el menú funcione así”.
“Cuando se vea desde el teléfono no quiero que pase esto”.
“Quiero conservar esta parte, pero cambiar esta otra”.
Son indicaciones normales para una persona que está pensando en cómo debe funcionar su página, pero no necesariamente en cómo escribir el código para conseguirlo.
Codex permite convertir esa conversación en trabajo técnico.
Y cuando no tenemos completamente claro qué solución queremos, también podemos discutir alternativas.
Ese punto ha resultado especialmente interesante durante el desarrollo de Teleprónter.
A veces tenemos una idea inicial, pero cuando vemos el resultado nos damos cuenta de que el cambio fue demasiado grande o demasiado pequeño.
Entonces volvemos a explicarlo.
No necesariamente se trata de decir “hazlo de esta manera”.
Puede ser más parecido a:
“Me gusta esto, pero quiero que sea menos grande”.
O:
“Quiero mantener la estructura anterior, pero solucionar este problema”.
La conversación se convierte entonces en una búsqueda de un punto medio entre lo que imaginamos y lo que técnicamente funciona mejor.
Cambios, pruebas y más cambios
Otra característica que nos ha llamado la atención es que el proceso no termina con el primer cambio.
Durante el desarrollo de Teleprónter hemos tenido que hacer muchas modificaciones pequeñas.
Algunas tienen que ver con diseño.
Otras con la experiencia en celulares.
También con la velocidad, la estructura del sitio, elementos que no se comportaban como esperábamos o detalles que aparecían después de modificar otra parte.
En lugar de tener que explicar todo nuevamente desde cero a una persona diferente, podemos continuar la conversación.
“Esto ya quedó bien, pero ahora pasó esto”.
“Ese cambio funcionó, pero dañó esta otra parte”.
“Quiero conservar lo anterior y corregir solamente este problema”.
Ese proceso de iteración es probablemente una de las partes más útiles de trabajar con una herramienta de este tipo.
Lo que más nos sorprendió: no solamente ejecuta instrucciones
Una de nuestras mayores sorpresas ha sido descubrir que la utilidad de Codex no está solamente en hacer exactamente lo que se le pide.
Cuando existe un problema, puede revisar el proyecto y buscar qué está ocurriendo antes de modificarlo.
Esto es especialmente importante cuando se trabaja sobre un sitio que ya existe.
Una modificación aparentemente pequeña puede afectar otra función.
Por eso, en nuestra experiencia, ha sido importante que Codex revise el código relacionado, compruebe qué puede estar provocando un comportamiento y tenga en cuenta lo que ya está funcionando antes de realizar un cambio.
No significa que sea infalible.
De hecho, hemos encontrado pequeños errores durante el proceso.
Pero también hemos visto que puede detectar algunos de esos problemas, corregirlos y volver a comprobar el resultado.
También puede equivocarse
Esta parte es importante.
Codex no reemplaza automáticamente el criterio humano ni convierte a alguien que no sabe programación en desarrollador profesional.
Puede interpretar mal una instrucción.
Puede hacer un cambio diferente al que imaginábamos.
Puede solucionar un problema y generar otro.
También puede necesitar varias indicaciones para llegar exactamente al resultado que buscamos.
La diferencia está en que el proceso no termina ahí.
Podemos señalar el problema y continuar trabajando.
Para nosotros, esa posibilidad ha cambiado bastante la manera de abordar el desarrollo de Teleprónter.
Una herramienta que nos permitió hacer cosas que antes parecían lejanas
Antes de utilizar herramientas de este tipo, algunas modificaciones del sitio parecían requerir necesariamente contratar a un profesional.
No porque fueran imposibles de imaginar, sino porque no sabíamos cómo llevarlas del concepto al código.
Con Codex hemos podido experimentar con cambios que antes simplemente habríamos dejado en manos de un desarrollador.
Eso no significa que el trabajo profesional haya dejado de ser necesario.
En proyectos complejos, especialmente cuando hay arquitectura de software, seguridad, bases de datos, servidores o sistemas críticos involucrados, contar con conocimiento especializado sigue siendo importante.
Pero para alguien que está construyendo y administrando un proyecto digital y necesita hacer cambios frecuentes, la barrera de entrada puede reducirse considerablemente.
Lo que realmente cambió nuestra forma de trabajar
Después de trabajar con Codex en Teleprónter, la conclusión que nos queda no es simplemente que “la IA programa”.
Eso sería quedarse en la superficie.
Lo interesante es que una persona puede describir un problema desde su perspectiva y comenzar una conversación técnica sin tener que conocer desde el principio la solución.
En nuestro caso, hemos podido explicar cómo queremos que se vea y funcione Teleprónter, revisar resultados, pedir modificaciones, señalar errores y volver a probar.
Y hacerlo una y otra vez.
Eso es lo que más nos ha gustado de la experiencia.
Codex no siempre acierta a la primera y tampoco sustituye la experiencia de un desarrollador humano.
Pero la posibilidad de tener una herramienta con la que puedes conversar sobre el desarrollo, pedirle que revise lo que está ocurriendo, hacer cambios y volver sobre ellos hasta encontrar una solución ha cambiado nuestra manera de trabajar en Teleprónter.
Para alguien que no domina programación, diseño web ni optimización, esa diferencia se siente mucho.
Porque ya no se trata solamente de imaginar cómo debería ser una página.
También existe una herramienta capaz de ayudarte a intentar construirla.



