
El negocio que hoy sostiene la inteligencia artificial global podría frenarse por una disputa laboral. Samsung Electronics se enfrenta a la amenaza de una huelga de hasta 18 días justo cuando la demanda de memoria para sistemas de IA está en su punto más alto.
Miles de trabajadores se reunieron esta semana en su planta de Pyeongtaek, en Corea del Sur, y advirtieron que pararán actividades desde el 21 de mayo si no hay acuerdo. El conflicto no es menor: gira en torno a cómo se reparten las ganancias de un crecimiento histórico impulsado por la inteligencia artificial.
La memoria se volvió el cuello de botella de la IA
Durante años, el foco en la industria tecnológica estuvo en el poder de cómputo. Hoy, la conversación cambió. La memoria —en especial la DRAM y la HBM— es igual de determinante.
Samsung Electronics, junto a SK Hynix y Micron Technology, domina este mercado. Son prácticamente los únicos capaces de producir a gran escala los chips que necesitan los centros de datos para entrenar modelos de IA.
Ese cambio se tradujo en dinero. Analistas estiman que Samsung alcanzó cerca de 38.000 millones de dólares en ganancias operativas en el primer trimestre de 2026. El impulso vino de precios más altos en memoria y pedidos masivos de grandes empresas tecnológicas.
Pero esa bonanza no está llegando de la misma forma a los empleados.
Bonos millonarios y una brecha que crece
El sindicato exige eliminar el límite a los bonos por desempeño y repartir el 15% de las ganancias operativas entre los trabajadores. Con los niveles actuales, eso implicaría decenas de miles de millones de dólares al año.
La presión aumentó por lo que ocurre fuera de Samsung. En SK Hynix se habla de bonificaciones promedio cercanas a los 400.000 dólares para miles de empleados. Esa diferencia está generando malestar en una empresa que históricamente ha sido vista como uno de los mejores lugares para trabajar en el sector tecnológico en Corea del Sur.
El choque entre expectativas y realidad es lo que está empujando la posible huelga.
¿Qué está en juego para la industria tecnológica?
El momento no podría ser más delicado. Se estima que cerca del 70% de la memoria avanzada producida este año irá a centros de datos. Eso deja poco margen para otros mercados.
Ya se están viendo efectos: el precio de la DRAM ha subido desde 2025 y hay menos disponibilidad para productos de consumo como computadores y celulares.
Una interrupción en Samsung tendría impacto inmediato. Con solo tres grandes fabricantes en el mundo, cualquier reducción en producción puede afectar inventarios globales en cuestión de semanas. Eso podría retrasar despliegues de servidores con GPU —clave para IA— y encarecer aún más el hardware.
Samsung, por su parte, ya se prepara. Ha recurrido a tribunales para evitar bloqueos en sus fábricas y contener posibles acciones durante la huelga.
Más que una disputa laboral
No es la primera vez que ocurre. En 2024, trabajadores de Samsung hicieron una huelga de 25 días. Pero el contexto actual es distinto.
Antes, la memoria era un negocio cíclico. Hoy define qué tan rápido puede avanzar la inteligencia artificial.
Lo que está en juego no es solo un acuerdo salarial. Es la estabilidad de una cadena tecnológica que sostiene desde chatbots hasta centros de datos globales. Si la producción se detiene, el impacto no se quedará en Corea del Sur: se va a sentir en todo dispositivo que dependa de la IA.


