
El clásico literario colombiano La Vorágine, de José Eustasio Rivera, vuelve a inspirar una propuesta teatral que busca dialogar con el presente. El Teatro Petra presenta nuevamente Perderse (una visita a La Vorágine), una creación escénica que retoma el universo de la novela para reflexionar sobre la ambición, la violencia y la lucha humana en territorios marcados por la explotación.
La obra, coproducida junto al Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella, tendrá funciones de miércoles a sábado durante todo marzo. El montaje reúne a un elenco destacado del teatro y la televisión colombiana: Marcela Valencia, Julián Román, Lucho Velasco, Liliana Escobar, Alejandra Chamorro, Ana María Aguilera, Juanita Cetina y Juan Diego Marín.
La dirección y dramaturgia están a cargo de Fabio Rubiano, quien planteó el proyecto como una exploración escénica sobre las múltiples lecturas que ha tenido la novela desde su publicación en 1924. El equipo creativo partió de una pregunta sencilla pero ambiciosa: qué representa hoy La Vorágine y cómo puede dialogar con el público contemporáneo.
El montaje no se limita a contar la historia original. La puesta en escena introduce a dos personajes académicos que debaten, frente al público, sobre la naturaleza de la obra de Rivera.
Mientras discuten, surgen interpretaciones distintas: algunos la ven como una pieza histórica, otros como una denuncia política, un poema sobre la selva o un documento sobre la violencia en la explotación cauchera.
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En paralelo, la obra sigue la travesía de Arturo Cova y su amada Alicia por la selva amazónica. En su recorrido aparecen personajes como Zorayda, Griselda y Barrera, figuras que representan las tensiones de poder, la supervivencia y los abusos que marcaron la época del auge del caucho.
Una historia que dialoga con el presente
Uno de los hilos narrativos que adquiere mayor peso en la adaptación es el de Clemente Silva, un indígena cauchero que emprende una búsqueda desesperada: encontrar el cuerpo de su hijo para darle sepultura. Este relato, cargado de dolor y dignidad, conecta la obra con realidades actuales del país.
Para Rubiano, ese elemento permite que la historia trascienda el tiempo en que fue escrita. La búsqueda de un hijo desaparecido resuena hoy en distintas regiones de Colombia, donde miles de familias continúan reclamando verdad y justicia.
Además de la historia personal de sus personajes, Perderse (una visita a La Vorágine) retoma algunos de los temas más duros presentes en la novela de Rivera: la explotación de los trabajadores del caucho, las condiciones laborales extremas en la selva y el exterminio de comunidades indígenas durante ese periodo.
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La propuesta teatral utiliza estos elementos para invitar al público a recorrer, simbólicamente, ese territorio agreste donde se cruzan ambición, violencia y resistencia. A través de la actuación, la música y la puesta en escena, el montaje busca recrear la intensidad de la selva y la fragilidad de quienes la habitan.
Más de cien años después de su publicación, La Vorágine sigue generando preguntas sobre la historia del país y sobre los conflictos que aún persisten. Con esta nueva temporada, el Teatro Petra propone revisitar ese clásico desde el teatro, con una mirada que une memoria, literatura y actualidad.



