
Durante más de una década, Twitter fue el principal punto de encuentro para la comunidad científica. Allí se compartían investigaciones, oportunidades laborales y debates sobre los últimos avances. Sin embargo, esa etapa parece estar llegando a su fin. Un nuevo estudio publicado en Integrative and Comparative Biology revela que cientos de investigadores han abandonado la plataforma —ahora conocida como X— en favor de Bluesky, una red social emergente que está ganando terreno como espacio de interacción profesional.
La investigación, liderada por los biólogos David Shiffman y J. Wester, encuestó a más de 800 científicos, educadores y comunicadores. Los resultados son claros: la mayoría considera que Twitter ha perdido su valor profesional, mientras que Bluesky ofrece un entorno más adecuado para el intercambio académico y la divulgación científica.
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Según el estudio, más del 70 % de los encuestados considera que X es hoy “mucho menos útil” para la comunicación científica y la creación de redes profesionales. Además, el 40 % ha eliminado su cuenta por completo, y solo uno de cada diez mantiene una actividad regular en la plataforma.
Bluesky: la nueva red preferida por la comunidad científica
Bluesky, una red social desarrollada con un modelo descentralizado, se está posicionando como el nuevo espacio digital para los científicos. En contraste con X, ofrece herramientas de moderación más efectivas, mayor control sobre el contenido y menos interferencia algorítmica, lo que permite a los usuarios decidir qué tipo de publicaciones ven en su feed.
Más del 90 % de los participantes en la encuesta afirma usar Bluesky para mantenerse informado sobre nuevas investigaciones, y casi el 88 % la emplea para establecer contactos profesionales. En palabras del autor del estudio, David Shiffman, “Twitter fue durante muchos años la plataforma líder para la divulgación científica, pero los cambios introducidos por Elon Musk la hicieron prácticamente inutilizable con fines académicos”.
Entre las razones más frecuentes para abandonar X se encuentran el aumento de la desinformación, el acoso, el extremismo y la pérdida de interacción genuina. Muchos investigadores también expresaron incomodidad ética al continuar en una red que —según ellos— tolera el acoso y amplifica teorías conspirativas.
Un cambio en la comunicación científica digital
El fenómeno no solo refleja una preferencia por una red más funcional, sino también un cambio cultural dentro de la comunidad científica. Durante años, Twitter fue una herramienta clave para impulsar movimientos como #BlackBirdersWeek o #QueerInSTEM, que promovían la diversidad y la inclusión en la ciencia. Ahora, los investigadores se preguntan si Bluesky podrá replicar ese nivel de impacto social y mantener la misma diversidad de voces.
Aunque todavía es temprano para saber si Bluesky conservará su impulso, los científicos parecen coincidir en que ofrece un ambiente más seguro, profesional y colaborativo. En un contexto donde las redes sociales influyen directamente en la difusión del conocimiento, la migración a Bluesky podría marcar el inicio de una nueva era para la comunicación científica en línea.



