
El rover Curiosity de la NASA ha pasado los últimos seis meses recorriendo una zona de Marte que, vista desde el espacio, parece cubierta por enormes telarañas.
Desde la órbita, estas figuras llaman la atención por su patrón geométrico. Son redes de crestas bajas que se cruzan y se extienden por kilómetros. Ahora, por primera vez, el equipo científico pudo observarlas de cerca y confirmar qué son realmente.
Se trata de formaciones geológicas conocidas como “boxwork”. En el terreno, se ven como crestas de entre uno y dos metros de altura, con hondonadas arenosas entre ellas. No son hilos, pero su diseño recuerda a una telaraña gigante grabada en la roca.
Las imágenes fueron captadas con la Mastcam del rover en septiembre de 2025. El escenario se encuentra en el Monte Sharp, la montaña de cinco kilómetros que el vehículo explora desde hace años.
Agua subterránea que dejó su huella en forma de telaraña
El hallazgo más importante no es la forma, sino lo que revela.
Los científicos sostienen que estas estructuras se formaron cuando agua subterránea circuló por fracturas en la roca hace miles de millones de años. Ese flujo dejó minerales en las grietas. Con el tiempo, esas zonas se endurecieron y resistieron mejor la erosión del viento, mientras el material más débil alrededor fue desgastado.
El resultado es la red de crestas que hoy parece una telaraña vista desde arriba.
Curiosity confirmó además la presencia de fracturas centrales, líneas oscuras que ya habían sido detectadas desde la órbita en 2014. Al analizarlas de cerca, el rover comprobó que efectivamente son grietas por donde circuló agua.
También encontró nódulos minerales del tamaño de un guisante. Son texturas irregulares que se forman cuando el agua subterránea deposita minerales y luego se evapora. Su presencia es una señal directa de actividad acuosa pasada.
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Lo llamativo es que estos nódulos no aparecieron justo en las fracturas, sino en los bordes de las crestas y en las cavidades entre ellas. Esa distribución abre nuevas preguntas sobre cómo evolucionó el sistema de agua subterránea.
Para los investigadores, el dato más relevante es la altura a la que se encuentran estas “telarañas”. Están en una zona elevada del Monte Sharp, lo que sugiere que el nivel freático fue alto durante más tiempo del que se pensaba.
Eso implica que Marte pudo haber mantenido condiciones con agua disponible durante un periodo más prolongado. Y donde hubo agua, pudo haber ambientes aptos para vida microbiana.
Un laboratorio rodante en acción
Para obtener respuestas más precisas, Curiosity perforó varias rocas en la región.
Tomó muestras de la cima de una cresta, del fondo de una depresión y de una zona de transición. Luego analizó el polvo con instrumentos de rayos X y un horno de alta temperatura que lleva en su interior.
Los resultados mostraron minerales arcillosos en las crestas y carbonatos en las zonas bajas. Ambos están asociados con la presencia de agua.
Recientemente, el rover realizó un análisis aún más detallado utilizando una técnica de química húmeda, reservada para objetivos de alto interés. El procedimiento ayuda a detectar compuestos orgánicos basados en carbono, fundamentales para la química de la vida.
En marzo, el vehículo dejará atrás esta región de telarañas minerales y continuará su ascenso por capas ricas en sulfatos, formadas cuando el agua comenzó a desaparecer.
Cada metro recorrido aporta pistas sobre cómo Marte pasó de tener ríos y lagos a convertirse en el desierto helado que conocemos hoy.



