
Por fuera parecen unos audífonos inalámbricos de diadema. Tienen almohadillas, cancelación de ruido y reproducen música como otros modelos de gama alta. La diferencia aparece cuando se mira dentro de esas almohadillas. Allí hay 12 sensores diseñados para registrar señales eléctricas producidas por el cerebro.
Se llaman Neurable One y son uno de los intentos recientes por llevar la electroencefalografía fuera de los laboratorios y convertirla en una tecnología que pueda utilizarse durante una jornada normal.
Neurable los presentó por 499 dólares y tiene previsto comenzar los envíos en Estados Unidos en noviembre.
La propuesta no consiste en leer pensamientos. Tampoco puede saber qué palabra está imaginando una persona o descubrir qué está pensando mientras trabaja.
Leer más: Sony presenta audífonos con cancelación de ruido y actualiza modelos populares de gama de entrada y media
Los sensores utilizan EEG, electroencefalografía, una técnica que registra actividad eléctrica cerebral. La compañía procesa esas señales mediante algoritmos y las transforma en indicadores que el usuario puede consultar desde una aplicación.
Uno de ellos busca identificar cambios relacionados con la concentración. Otro intenta reconocer señales asociadas con fatiga o somnolencia.
Neurable reúne parte de esa información bajo una función llamada Brain Battery, una representación que pretende mostrar cómo cambia el rendimiento cognitivo durante el día.
No es una batería real del cerebro ni una medición médica.
Esa diferencia importa porque convertir datos biológicos complejos en una cifra sencilla puede hacer que parezcan más precisos de lo que realmente son.
Los Neurable One están comercializados como un producto de bienestar y no como un equipo destinado a diagnosticar enfermedades.
Cuando los wearables llegan a la cabeza
Los relojes inteligentes acostumbraron a millones de personas a llevar sensores capaces de registrar frecuencia cardíaca, movimiento, sueño o temperatura. Neurable intenta trasladar una idea parecida a otro tipo de señal.
La ubicación de los sensores ayuda a entender el diseño.
Un EEG tradicional suele utilizar electrodos distribuidos alrededor de la cabeza. En este dispositivo, los puntos de contacto están incorporados a las almohadillas para realizar las mediciones mientras el usuario lleva puestos los audífonos.
La compañía plantea usos cotidianos. Una persona podría observar en qué momentos mantiene mejor la atención durante el trabajo o recibir una recomendación para descansar después de un periodo prolongado de esfuerzo.
La tecnología introduce también una pregunta que probablemente acompañará a esta categoría de dispositivos. Si los wearables empiezan a recoger información procedente de la actividad cerebral, la gestión de esos datos adquiere una sensibilidad particular.
Leer más: Huawei presenta los FreeClip 2, una nueva alternativa a los audífonos in-ear clásicos
Neurable asegura que no vende los datos cerebrales de sus usuarios y ofrece controles para administrarlos.
Los audífonos incluyen además cancelación activa de ruido y las funciones habituales de reproducción. La autonomía anunciada puede alcanzar 22 horas cuando se utilizan como audífonos, aunque disminuye cuando está activo el registro EEG.
La idea de conectar el cerebro con una máquina lleva décadas desarrollándose en universidades y laboratorios. Buena parte de esa investigación exige equipos especializados.
Neurable intenta algo diferente. Quiere que esos sensores desaparezcan dentro de un objeto que muchas personas ya utilizan todos los días.
La incógnita será comprobar cuánto valor tienen esas mediciones después de la novedad inicial. Porque registrar una señal cerebral es una cosa. Convertirla en información realmente útil para alguien que está trabajando frente a un computador es otra bastante distinta.



