
Una pared podría dejar de ser una superficie pasiva para convertirse en una pequeña fuente de electricidad. Investigadores de la Universidad de Binghamton, en Estados Unidos, desarrollaron un papel tapiz capaz de aprovechar la humedad presente dentro de una habitación y transformarla en corriente eléctrica.
El experimento no busca reemplazar un enchufe ni producir suficiente energía para alimentar electrodomésticos. Su objetivo es mucho más específico. Los investigadores plantean aprovechar grandes superficies interiores para suministrar electricidad a dispositivos de bajo consumo, como sensores ambientales, sistemas de comunicación inalámbrica y equipos vinculados al Internet de las cosas.
La investigación fue publicada el 16 de septiembre de 2026 en la revista científica Advanced Energy Materials. El equipo estuvo integrado por Guangya Yuan, Yang Gao y Seokheun Choi, del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Computación de Binghamton University.
¿Cómo puede una pared sacar electricidad del aire?
El material utiliza pequeños generadores conocidos como MEG, sigla de moist-electric generator. Su funcionamiento comienza cuando capturan moléculas de agua presentes naturalmente en el aire.
El diseño distribuye diferentes materiales sobre una hoja de papel. En los bordes se utiliza glicerol para captar la humedad, mientras que una región con polivinilpirrolidona, o PVP, ayuda a dirigir el agua hacia el interior. Una zona tratada con cera controla posteriormente su evaporación. Ese movimiento mantiene diferencias en la concentración de iones y permite separar cargas eléctricas.
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Cada unidad individual consiguió alrededor de 0,34 voltios y una densidad de potencia cercana a 2,2 microwatts por centímetro cuadrado cuando fue probada a una humedad relativa del 80 %. El resultado muestra también la principal limitación de la tecnología: la cantidad de electricidad producida sigue siendo pequeña.
Los investigadores encontraron una posible salida a esa limitación usando algo que las viviendas tienen de sobra: superficie de pared.
Construyeron un conjunto formado por 1.596 pequeñas unidades conectadas entre sí. Durante las pruebas, el sistema consiguió alimentar un teclado inalámbrico. Al mismo tiempo, redujo la humedad del ambiente del 38 % al 32 %, según los resultados publicados por el equipo.
Energía para sensores, no para alimentar una casa
La humedad de interiores resulta particularmente interesante porque suele mantenerse entre 30 % y 60 %, además de aumentar con actividades cotidianas como cocinar, bañarse o incluso respirar. Frente al exterior, una habitación también ofrece condiciones menos variables de temperatura y exposición ambiental.
El equipo escondió las conexiones eléctricas detrás del material para que el sistema pudiera funcionar como un revestimiento de pared y no como una instalación llena de cables visibles.
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La propuesta todavía está en fase de investigación. Seokheun Choi reconoce que el siguiente reto consiste en elevar la cantidad de energía obtenida y desarrollar un proceso imprimible que permita fabricar superficies mayores.
Su aplicación inicial tampoco sería cargar un celular o mantener encendido un televisor. Los investigadores apuntan a sensores ambientales, módulos inalámbricos y pequeños dispositivos electrónicos que requieren cantidades reducidas y constantes de electricidad.
La investigación plantea así una posibilidad distinta para los edificios inteligentes: que una superficie tan cotidiana como una pared pueda captar parte de la humedad que ya existe dentro de una habitación y aprovecharla para mantener funcionando algunos de sus propios sensores.



