
La movilidad eléctrica gana terreno en Colombia y con ella surgen nuevas preguntas entre quienes planean comprar carro. La tecnología, la autonomía y los sistemas digitales son factores que muchos usuarios conocen primero a través de fichas técnicas o reseñas.
Sin embargo, sentarse frente al volante y conducir el vehículo sigue siendo uno de los momentos más determinantes del proceso.
Las cifras reflejan el crecimiento de esta tendencia. De los 254.205 vehículos nuevos matriculados en 2025 en el país, 87.677 correspondieron a modelos híbridos o eléctricos.
El dato, publicado por la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (Aconauto), representa un aumento del 69 % frente a 2024 y confirma que la electrificación se consolida dentro del mercado automotor colombiano.
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Ante esta transformación, la prueba de manejo —o test drive— adquiere un papel más relevante. No solo permite evaluar el vehículo, también ayuda a responder dudas que difícilmente se resuelven leyendo especificaciones técnicas.
“El consumidor colombiano quiere sentir antes de comprar. El test drive permite pasar de la teoría a la experiencia real. No es un trámite, es un momento importante para tomar una decisión segura”, explica Diego Zárate, gerente general de Geely Colombia.
Lo que realmente se descubre al conducir
El primer contacto con el vehículo suele marcar la diferencia. La posición de manejo, la visibilidad, la respuesta del acelerador o la interacción con la pantalla central influyen en la percepción del conductor desde los primeros minutos.
En el caso de los vehículos eléctricos o híbridos enchufables, esta experiencia cobra aún más relevancia. La aceleración inmediata, la ausencia de ruido del motor y el funcionamiento de los sistemas de regeneración de energía son características que solo se comprenden plenamente al conducir.
Para muchos compradores, esta prueba también sirve para familiarizarse con funciones tecnológicas como los asistentes de conducción, la conectividad del vehículo o los modos de manejo.
Conducir antes de comprar
En un mercado con cada vez más opciones, probar el vehículo permite confirmar si realmente responde a las necesidades del usuario. Durante un test drive es posible:
- Evaluar el desempeño en tráfico real.
- Entender el funcionamiento de la tecnología a bordo.
- Revisar comodidad, espacio y ergonomía.
- Resolver preguntas directamente con asesores especializados.
En ciudades colombianas como Bogotá, donde el tráfico, las pendientes y las variaciones en las vías hacen parte del día a día, esta prueba resulta útil para conocer cómo se comporta el vehículo en situaciones cotidianas.
Una experiencia guiada
En marcas como Geely, el test drive forma parte del proceso de acompañamiento al comprador. La idea es que el usuario no solo conduzca el vehículo, sino que también conozca su funcionamiento, sus sistemas de seguridad y el rendimiento energético en condiciones reales.
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La compañía opera en el país con el respaldo del Grupo Vardí, que gestiona la red de concesionarios y la atención a clientes. Dentro de este proceso, la prueba de manejo se organiza con asesoría especializada para resolver inquietudes técnicas y explicar las funciones del vehículo.
A medida que el mercado avanza hacia modelos eléctricos e híbridos, la experiencia directa cobra más peso en la decisión final. Probar el carro antes de comprarlo permite confirmar si la tecnología, el confort y la conducción se ajustan a las expectativas del conductor.



