
Una conversación con un chatbot puede parecer inofensiva, pero una investigación reciente muestra que las personas están dispuestas a revelar información personal a una IA en niveles similares a cuando hablan con otro ser humano. Estos son los datos que conviene proteger.
Hablar con una inteligencia artificial ya forma parte de la rutina de millones de personas. Se utiliza para estudiar, trabajar, escribir documentos, resolver dudas, organizar viajes o simplemente conversar. El problema es que, en medio de una interacción aparentemente cotidiana, el usuario puede terminar entregando mucha más información personal de la que cree.
Un estudio publicado en 2025 en Computers in Human Behavior: Artificial Humans encontró que los participantes estaban dispuestos a compartir información personal con una IA en niveles similares a los registrados cuando creían estar hablando con un investigador humano.
La investigación pone sobre la mesa una pregunta importante: ¿qué estamos contando cuando hablamos con una IA?
No solo importa lo que escribes
El primer nivel es evidente: todo aquello que introduces directamente en el chat. Nombres, teléfonos, direcciones, documentos, información laboral, fotografías o detalles de una situación personal pueden formar parte de una conversación.
Pero existe otro problema menos visible: la información indirecta.
Una investigación presentada en ACL 2025 encontró que incluso usuarios preocupados por su privacidad pueden revelar información sensible de manera involuntaria durante una conversación con asistentes basados en modelos de lenguaje. Los investigadores explican que datos que parecen irrelevantes por separado pueden revelar información personal cuando aparecen dentro de un contexto más amplio.
Por ejemplo, una persona puede no escribir su dirección, pero mencionar su ciudad, lugar de trabajo, horarios, familiares y actividades habituales. La suma de esos datos ofrece un contexto mucho más detallado.
Cuidado con las fotos y documentos
Una captura de pantalla tampoco es simplemente una imagen.
Puede mostrar un nombre completo, un correo electrónico, una conversación, una notificación, un número telefónico o información de una cuenta. Lo mismo puede ocurrir con un documento que se sube para pedirle a una IA que lo resuma o corrija.
Por eso, antes de cargar un archivo conviene preguntarse si realmente es necesario compartirlo completo o si se puede eliminar previamente la información que no tiene relación con la tarea.
¿La IA puede recordar lo que le cuentas?
Aquí hay que distinguir entre plataformas y funciones.
Algunos asistentes incorporan sistemas de memoria o personalización que permiten utilizar determinados datos de conversaciones anteriores para ofrecer respuestas más adaptadas al usuario. Además, la inteligencia artificial está evolucionando hacia ecosistemas conectados con almacenamiento en la nube y servicios de terceros.
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Una investigación publicada por Google en 2026 analizó precisamente este escenario. El estudio incluyó dos encuestas con 486 participantes y entrevistas posteriores con 16 personas, y examinó cómo cambian las decisiones de privacidad cuando los chatbots están conectados con otros servicios.
Esto significa que ya no basta con preguntarse qué ocurre dentro de un chatbot. También hay que revisar qué aplicaciones, cuentas o servicios están conectados a él.
Los datos que deberías evitar compartir
Como regla general, no es recomendable introducir información extremadamente sensible si no resulta indispensable para conseguir una respuesta.
Entre los datos que requieren especial cuidado están:
- Contraseñas y códigos de acceso.
- Números de tarjetas y datos bancarios.
- Documentos de identidad.
- Información confidencial de una empresa.
- Datos personales de otras personas.
- Información médica extremadamente sensible.
- Llaves, códigos o credenciales de acceso.
- Fotografías que contengan documentos o información privada.
Una regla sencilla antes de pulsar “enviar”
La investigación sobre privacidad contextual propone una idea que resulta fácil de aplicar: compartir únicamente la información relevante y necesaria para conseguir el objetivo.
En otras palabras, si una IA necesita corregir un párrafo, probablemente no necesita conocer todos los datos personales incluidos en el documento. Si necesitas resumir una información, quizá puedas eliminar nombres, teléfonos o identificadores antes de subirla.
La inteligencia artificial no necesita saberlo todo sobre una persona para ser útil. Y el usuario tampoco tiene que contarle todo.
Antes de enviar el próximo mensaje, hay una pregunta que puede evitar muchos problemas: “¿Esta información es realmente necesaria para obtener la respuesta que estoy buscando?”
Si la respuesta es no, lo más prudente es no compartirla.
Foto: @yanalya



