
Una fotografía publicada en Instagram hace cinco años terminó conduciendo a un descubrimiento botánico en Colombia. Un equipo internacional de científicos identificó una nueva especie de nenúfar gigante en el río Inírida, en Guainía, cuyas hojas pueden alcanzar dos metros de diámetro y de la que podrían quedar apenas entre 30 y 50 individuos silvestres.
La planta recibió el nombre de Victoria colombiana. Su descripción científica apareció el 9 de octubre de 2026 en la revista Phytotaxa, después de una investigación que combinó imágenes satelitales, expediciones por la Amazonía y la Orinoquía colombianas, y conocimientos de comunidades indígenas.
La historia comenzó cuando Carlos Magdalena, investigador de los Jardines Botánicos Reales de Kew, en Reino Unido, encontró en Instagram unas fotografías tomadas por Jeremiah Harris, un cultivador estadounidense especializado en plantas carnívoras.
Harris había identificado el nenúfar como Victoria amazonica, una especie conocida por sus enormes hojas flotantes. Sin embargo, Magdalena observó algo extraño. La ubicación de la planta no coincidía con la distribución geográfica conocida de los nenúfares gigantes del género Victoria.
La sospecha llevó al investigador a revisar imágenes satelitales del río Inírida y sus lagunas. Allí encontró hojas de gran tamaño que confirmaban la presencia de estas plantas en la región.






Una expedición nocturna para encontrar la planta
Identificar una nueva especie requería mucho más que una fotografía. Los investigadores necesitaban observar sus estructuras, documentar sus características y compararlas con las especies ya conocidas.
El trabajo reunió especialistas de Kew, investigadores colombianos, entre ellos Mauricio Bernal, del Jardín Botánico de Bogotá, y conocedores indígenas de la cuenca del Orinoco.
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La búsqueda incluyó una expedición nocturna en embarcación por zonas inundadas. El horario tenía una razón científica, pues las flores de estos nenúfares presentan cambios durante su ciclo de apertura que ayudan a estudiar sus características.
Los análisis permitieron reconocer diferencias morfológicas frente a otras especies del género, entre ellas la forma del ovario y las características de sus espinas.
La investigación también dio un lugar relevante a los conocimientos de las comunidades indígenas, cuyos integrantes participaron como coautores de la publicación científica.
Una especie descubierta por la ciencia que ya está amenazada
Aunque su descripción científica es reciente, Victoria colombiana ya enfrenta una situación preocupante.
Los investigadores estiman que podrían existir únicamente entre 30 y 50 individuos en estado silvestre. Los Jardines Botánicos de Kew consideran que la especie se encuentra en peligro crítico, aunque esta estimación debe distinguirse de una eventual evaluación formal de la Lista Roja de la UICN.
Su conservación podría depender de iniciativas de cultivo fuera de su hábitat natural y de la colaboración con comunidades locales para proteger las poblaciones existentes.
El descubrimiento también revela una particularidad de la investigación científica actual. Una fotografía compartida en redes sociales permitió detectar una anomalía, las imágenes satelitales ayudaron a localizar las plantas y el trabajo de campo permitió reunir las pruebas necesarias para reconocer una nueva especie.
Para Colombia, el hallazgo representa una nueva contribución al conocimiento de su biodiversidad, pero también plantea una tarea urgente: proteger una planta cuya existencia científica acaba de documentarse y que ya podría estar cerca de desaparecer.



