
El regreso del ser humano a la órbita lunar ya tiene fecha y hora. La misión Artemis II despegará el 1 de abril de 2026 a las 22:24 UTC, lo que equivale a las 5:24 de la tarde en Colombia. Será el primer vuelo tripulado del programa Artemis y el paso previo al esperado alunizaje en los próximos años.
Más de cinco décadas después de las misiones del Apollo program, la NASA se prepara para una operación que combina precisión técnica y coordinación internacional. Cuatro astronautas viajarán a bordo de la nave Orion spacecraft, impulsada por el cohete Space Launch System.
La preparación del lanzamiento no se limita a los minutos previos. Todo comienza cerca de 48 horas antes, cuando se activa la cuenta regresiva oficial. Desde ese momento, los equipos técnicos inician una secuencia escalonada de procedimientos que incluyen pruebas de sistemas, verificación de comunicaciones y acondicionamiento del vehículo.
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Durante las primeras horas, se encienden los sistemas eléctricos y se revisa el estado de los motores. Luego, a unas diez horas del despegue, inicia una de las fases más delicadas: la carga de combustible criogénico. El hidrógeno y el oxígeno líquidos deben mantenerse a temperaturas extremadamente bajas, lo que exige un control constante.
A medida que se acerca el momento del lanzamiento, el ritmo se intensifica. Cuatro horas antes, la tripulación se traslada a la plataforma y aborda la nave. Las escotillas se sellan y comienzan las comprobaciones finales de seguridad.
El cronograma incluye pausas programadas que permiten a los ingenieros revisar cada variable. Estas detenciones forman parte del diseño operativo y no representan retrasos. Sirven para asegurar que las condiciones sean óptimas antes de avanzar.
La secuencia final antes del despegue
En los últimos 40 minutos se realiza una pausa crítica para confirmar el estado del clima, los sistemas y la nave. Si todo está en orden, la cuenta regresiva continúa.
A diez minutos del lanzamiento, el control pasa a un sistema automatizado. Desde ese punto, cada acción ocurre en segundos. Se presurizan los tanques, se retrae el brazo de acceso y se activan los sistemas internos de la nave.
En los últimos instantes, los motores RS-25 se encienden de forma secuencial. A los pocos segundos, el cohete alcanza la potencia necesaria para elevarse. En T-0, se libera de la plataforma y comienza el ascenso.
Este vuelo no llevará astronautas a la superficie lunar, pero sí trazará la ruta para lograrlo. Artemis II permitirá comprobar cómo responden los sistemas en condiciones reales de espacio profundo, una etapa necesaria antes de intentar un alunizaje.

El objetivo va más allá de repetir la historia. La agencia busca establecer las bases para misiones sostenidas en la Luna y, más adelante, avanzar hacia Marte. Cada fase del lanzamiento responde a esa meta, donde la precisión y la seguridad son determinantes.
El despegue marcará el inicio de una nueva etapa en la exploración espacial. No será un salto inmediato a la superficie, pero sí el movimiento que reabre el camino hacia ella.



