
Un sistema tecnológico desarrollado en la Universidad Nacional de Colombia propone una forma distinta de analizar la personalidad humana a partir de los patrones del iris. La herramienta, llamada IRIS, utiliza inteligencia artificial para estudiar las estructuras microscópicas del ojo y generar perfiles de comportamiento que pueden complementar evaluaciones psicológicas tradicionales.
El proyecto fue creado en la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales por el investigador Víctor Germán Quintero Toro. Su desarrollo parte de una característica ampliamente conocida: cada iris tiene una estructura única formada por fibras, pigmentos y pequeñas cavidades que crean patrones irrepetibles.
Esa singularidad ha sido utilizada durante años en sistemas biométricos de identificación. La propuesta de IRIS explora otra posibilidad. Analizar esas configuraciones para detectar tendencias relacionadas con la personalidad.
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La idea surgió al revisar investigaciones que relacionan genes vinculados con la formación del iris y áreas del cerebro asociadas con procesos emocionales y cognitivos. A partir de esa relación biológica, el equipo decidió explorar si esas estructuras podían estudiarse con ayuda de inteligencia artificial.
Los métodos tradicionales para evaluar la personalidad suelen basarse en cuestionarios. En ellos las personas responden preguntas sobre su comportamiento, emociones o preferencias.
Estos instrumentos son útiles y ampliamente utilizados en psicología clínica, educación y selección de personal. Sin embargo, dependen de respuestas subjetivas que pueden verse influidas por la percepción que cada individuo tiene de sí mismo.
El sistema IRIS busca aportar información adicional basada en datos físicos del ojo.
¿Cómo funciona el sistema IRIS?
La tecnología combina dos componentes. El primero es una cámara diseñada para capturar imágenes del iris con alta precisión.
Este dispositivo controla variables como iluminación, distancia y contraste. De esa forma se obtienen imágenes detalladas de las fibras y texturas del ojo.
El segundo componente es un software que analiza las imágenes mediante algoritmos de inteligencia artificial. El programa identifica alrededor de 1.500 micropuntos en el iris y en algunas zonas del rostro.
Esos micropuntos corresponden a pequeñas variaciones en las estructuras del iris. Con base en esa información, el sistema construye perfiles de personalidad con cerca de 140 características.
Los rasgos se organizan en ocho dimensiones. Entre ellas aparecen áreas cognitivas, emocionales, comunicativas, afectivas, sociales, vocacionales, espirituales y éticas.
El análisis no se limita a identificar rasgos aislados. También examina cómo interactúan entre sí para comprender tendencias de comportamiento más complejas.
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Una vez procesada la información, la plataforma genera un informe detallado. El documento describe estilos de pensamiento, manejo emocional, habilidades comunicativas y posibles inclinaciones profesionales.
Las pruebas realizadas hasta ahora muestran una precisión cercana al 90,7 %.
El sistema fue diseñado especialmente para entornos organizacionales. Puede utilizarse como apoyo en procesos de selección de personal, análisis de clima laboral y estudios de riesgo psicosocial.
Otra ventaja es su facilidad de aplicación. La tecnología puede funcionar incluso con cámaras integradas en teléfonos móviles, lo que reduce costos y simplifica su implementación.
El desarrollo continúa en proceso de patente y ya ha recibido reconocimiento por el uso innovador de inteligencia artificial en investigación.



