
Colombia cerró 2025 con un cambio importante en su matriz eléctrica: por primera vez, la generación solar superó a la del carbón. El país produjo 4.473,8 GWh de electricidad con energía solar, frente a 3.564,2 GWh generados con carbón, según cifras de la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME).
El crecimiento no se ha detenido en 2026. Durante el primer trimestre de este año ingresaron al Sistema Interconectado Nacional (SIN) 55 nuevos proyectos de generación, todos de tecnología solar, que sumaron 258,903 MW de nueva capacidad. XM reportó que 52 de esos proyectos corresponden a generación distribuida.
Al 31 de marzo de 2026, la capacidad efectiva neta del SIN era de 21.287 MW y el 8,7 % provenía de fuentes solares, de acuerdo con XM.
La expansión también está llegando a hogares, comercios e industrias. La UPME reportó 24.447 sistemas solares registrados entre autogeneración y generación distribuida, con más de 15.000 nuevos sistemas incorporados durante 2024 y 2025.
El crecimiento de la generación fotovoltaica cambia la pregunta que enfrenta el sector. Ya no se trata únicamente de instalar más paneles, sino de conseguir que la infraestructura produzca, transporte y entregue la energía de la manera más eficiente posible.
Más generación también exige más red
Un informe de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios publicado en julio de 2026 advierte que 70 % de la nueva capacidad solar está concentrada en la región Caribe, lo que aumenta la exposición del sistema a la variabilidad horaria de esta fuente. El mismo estudio identifica riesgos asociados con concentración, intermitencia y retrasos en proyectos.
El problema también aparece en la infraestructura de transmisión. Un análisis de Superservicios con corte a mayo de 2026 encontró que 189 de las 390 restricciones del sistema, equivalentes al 48,5 %, no tenían un proyecto de expansión asociado. Además, el organismo señaló que el 94,9 % de las restricciones no contaba con una obra en ejecución conforme al cronograma previsto.
XM, por su parte, publica informes de restricciones que evalúan las limitaciones de la infraestructura existente y las alternativas técnicas y económicas para mejorar la confiabilidad, resiliencia y flexibilidad del sistema.
Esto explica por qué el almacenamiento comienza a ganar importancia. En junio de 2026, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) estableció mediante la Resolución 101 113 las reglas para instalar, operar y participar comercialmente con sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías (SAEB) conectados al SIN.
Un mes después, la subasta de contratación de energía limpia adjudicó 995 MW de generación solar y cerca de 100 MW en sistemas de almacenamiento con baterías, según el Ministerio de Minas y Energía.
Tecnología para producir más con la infraestructura instalada
En este mercado también aparecen desarrollos colombianos que buscan mejorar el rendimiento de los parques solares.
Uno de ellos es Zentrack, tecnología desarrollada y patentada por la empresa colombiana Solenium. El catálogo tecnológico de generación y almacenamiento elaborado por el Ministerio de Minas y Energía y la UPME describe el sistema como un seguidor solar que permite orientar automáticamente los paneles de acuerdo con la trayectoria del sol.
El documento señala que la tecnología puede aumentar la producción de energía hasta en 25 % y que utiliza un algoritmo astronómico integrado con información meteorológica como velocidad del viento, radiación solar y lluvia. También registra que Solenium había exportado 60 unidades a diferentes regiones de Brasil.
La propia Zentrack señala actualmente que sus sistemas están diseñados para proyectos fotovoltaicos y que cuentan con soluciones de seguimiento solar, estaciones meteorológicas, unidades de control y plataformas de monitoreo. Esas características corresponden a información suministrada por la compañía y no deben confundirse con las estadísticas oficiales sobre el sistema eléctrico colombiano.
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La tecnología de seguimiento no resuelve por sí sola las restricciones de transmisión ni sustituye el almacenamiento. Su función es diferente: buscar que los paneles reciban una mayor cantidad de radiación durante el día y, por esa vía, aumentar la producción de una instalación determinada.
Para Colombia, el desafío combina varios frentes. La capacidad solar continúa creciendo, los sistemas distribuidos se multiplican y el almacenamiento comienza a incorporarse a la regulación y a las nuevas subastas. Al mismo tiempo, las autoridades siguen identificando restricciones de transmisión y retrasos en proyectos de expansión.
El siguiente capítulo de la energía solar colombiana, por tanto, no dependerá solamente de cuántos paneles se instalen. También estará relacionado con qué tan preparada está la red para recibir esa electricidad, cuánto puede almacenarse y qué tecnologías pueden aumentar el aprovechamiento de la infraestructura que ya está instalada.



