Cortesía: Fédération Haïtienne de Football
Saeta, la marca deportiva bogotana fundada por Pedro Aníbal Carrero López, será protagonista en el próximo Mundial de Fútbol. Su vínculo con la selección de mayores Haití, clasificada para México – Estados Unidos 2026, no es reciente ni casual, nació en medio del terremoto de 2010 y se transformó en un patrocinio a largo plazo liderado por Sandra Carrero, hija del fundador
La historia de Saeta es una historia muy “de barrio” y de cancha. Como recuerda Sandra Carrero, “en cada barrio hay una cancha de micro. Y así nosotros empezamos patrocinando un equipo para nosotros y dando a conocer nuestra marca”. Para muchos jugadores de microfútbol, tener una camiseta Saeta es “símbolo de caché […] y de calidad”.
El golpe con Millonarios y el puente a Haití
En 2008, Saeta vivió un momento duro: iba a continuar como patrocinador de Millonarios, pero fue reemplazada por una marca más grande (Adidas). Según relata Sandra, la empresa ya había producido una gran cantidad de camisetas para ese año, y quedaron con un remanente de aproximadamente 5.000 unidades. Muchas eran del club bogotano: modelos de camiseta oficial y variantes de entrenamiento.
En 2010, con el devastador terremoto en Haití, Saeta tomó una decisión solidaria: donó esas camisetas —vía Cruz Roja— para enviar ayuda al país caribeño. Sandra recuerda: “nos quedábamos quietos con todas esas camisetas … era mucho dinero botarlo a la basura”.
Pero, según ella, la conexión con la selección de Haití no surgió directamente de esa donación: “Tres años después … un agente FIFA … nos buscó para patrocinar Haití … nosotros dijimos, ‘podemos hacerlo, no va a ser fácil … pero intentémoslo». Así nació un contrato formal de patrocinio: no es un acto de pura filantropía sin retorno, sino una relación comercial con compromiso mutuo.
Sandra deja claro que Saeta apoya manteniendo sus objetivos económicos: “No les estamos regalando las camisetas, nosotros estamos patrocinando al equipo, somos su patrocinador oficial”. A su vez, afirma que la marca nunca ha recuperado completamente la inversión, pero que el vínculo va más allá de lo económico: “esto ha sido una inversión del corazón”.
El sueño del Mundial
Para Saeta, el Mundial 2026 no es solo una oportunidad comercial, sino un hito simbólico. Según Sandra, han estado con Haití en múltiples torneos: Mundial Sub-17, categorías femeninas, y ahora será el primer Mundial absoluto masculino con Saeta en la camiseta. “Nos sentimos orgullosos… aquí estamos compitiendo contra grandes empresas […] ver nuestra camiseta en la página de la FIFA al lado de las otras, pues es muy grande”, dice ella.
La clasificación de Haití ha disparado las ventas de camisetas. De acuerdo con Sandra, han pasado de ventas muy bajas a miles de pedidos. Se ha hecho preventa, se han disparado las órdenes incluso durante las noches después de partidos. Esto no solo representa un crecimiento comercial para Saeta, sino también un efecto simbólico: muchos colombianos han mostrado su interés por la camiseta de Haití, como una forma de identificarse con la marca nacional y con el sueño del Mundial.
Para Saeta, esta es una victoria doble; visibilidad internacional más reafirmación de su identidad como marca colombiana dispuesta a competir con gigantes globales como Nike o Adidas. Sandra lo resume bien: «Hay un pedacito de … sí, claro, hay una empresa colombiana y entonces uno se siente representado».
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Hoy, Sandra vive en Estados Unidos, pero mantiene una conexión constante con Colombia (regresa cada pocos meses) y con el equipo familiar: la empresa no solo es un negocio, es un proyecto familiar de casi medio siglo, con unas 70 personas trabajando bajo esa apuesta de identidad nacional + global.
La presencia de Saeta en el Mundial 2026, a través de la selección de Haití, representa la segunda “representación colombiana” en una Copa del Mundo, si lo vemos desde la industria de la moda deportiva. Nunca antes una marca colombiana había vestido a una selección nacional en una cita mundialista, lo que convierte este momento en un hito para la industria textil y deportiva del país.
La historia de Saeta y Haití es un relato de resiliencia, solidaridad y visión a largo plazo. De unas canchas de micro en Bogotá al escenario más grande del fútbol mundial, pasando por una tragedia internacional y un compromiso comercial real, Saeta demuestra que las marcas colombianas no solo pueden soñar con competir con los grandes, sino construir relaciones con significado.



