
El comercio minorista en Colombia mantiene un ritmo de crecimiento sostenido, acompañado de un cambio en la forma en que las empresas entienden a sus clientes. Más allá de las cifras, el foco ahora está en comprender qué ocurre durante la experiencia de compra.
Según el DANE, el sector cerró 2025 con resultados positivos. En diciembre, las ventas reales crecieron 11,0 %, mientras que el balance anual registró un aumento de 11,7 %. A esto se suma el comercio electrónico, que avanzó 18,7 %, impulsado por consumidores cada vez más activos en canales digitales.
Este avance ha multiplicado los puntos de contacto entre marcas y clientes. Hoy, una misma persona puede interactuar con una tienda física, una app o una red social antes de decidir una compra. Sin embargo, más interacción no siempre se traduce en mayor comprensión.
Más datos, pero menos certezas sobre el cliente
El aumento de información disponible no resuelve por completo el reto de entender al consumidor. Saber qué compra una persona ya no es suficiente para anticipar su comportamiento.
Las decisiones de compra están influenciadas por factores que no siempre son visibles en los datos tradicionales. Elementos como la atención, la emoción o la forma en que se procesa la información influyen en la elección final.
Por eso, las empresas buscan nuevas herramientas que les permitan profundizar en estos aspectos y reducir la incertidumbre en un entorno cada vez más competitivo.
La biometría se abre paso en el retail colombiano
En ese camino, la biometría comienza a ganar espacio. De acuerdo con la firma tecnológica EPAM Systems, estas soluciones permiten medir respuestas fisiológicas que reflejan cómo reaccionan las personas frente a distintos estímulos comerciales.
Entre las técnicas utilizadas está el seguimiento ocular, que identifica qué elementos captan la atención. También la electroencefalografía, que permite observar la actividad cerebral asociada a la concentración o el esfuerzo mental.
A esto se suma la medición de la actividad electrodermal, que registra cambios vinculados a emociones como el interés o la tensión. Estos datos aportan una lectura distinta del comportamiento del consumidor, incluso en aspectos que no son evidentes.
Las decisiones de compra no siempre son racionales ni conscientes, y estas herramientas permiten acercarse a esa dimensión menos visible.
Cambios en la experiencia de compra
El uso de este tipo de análisis ya está influyendo en el sector. Algunos comercios han replanteado diseños o desarrollos tecnológicos que no generaban la respuesta esperada en los usuarios.
En otros casos, se han identificado puntos de fricción en procesos como el pago digital. Ajustes basados en estas mediciones han permitido mejorar la experiencia y aumentar las tasas de conversión.
Para el retail colombiano, que continúa en expansión, estas herramientas representan una oportunidad para afinar sus estrategias. Comprender mejor al consumidor no solo permite vender más, también ayuda a construir experiencias más alineadas con sus expectativas.
El crecimiento del sector, sumado a la adopción de nuevas tecnologías, está redefiniendo la forma en que las empresas interpretan a sus clientes. En esa transformación, la medición de emociones empieza a ocupar un lugar relevante.
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