
Un mensaje militar cifrado en 1809 por orden de Napoleón Bonaparte permaneció sin una traducción completa durante 217 años. La barrera cayó en unas seis horas después de que el ingeniero de inteligencia artificial Carter Church utilizara GPT-6 Astra para analizar una imagen del documento y reconstruir el código.
El hallazgo une criptografía, historia e inteligencia artificial, aunque hay una precisión importante. El documento no fue escrito directamente por Napoleón. El mensaje salió de Eugène de Beauharnais, hijastro del emperador y virrey de Italia, con destino al mariscal francés Auguste de Marmont, siguiendo instrucciones de Napoleón.
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La carta buscaba comunicar información sensible sobre la ubicación de fuerzas francesas y aliadas en Europa cuando Austria se preparaba para entrar nuevamente en guerra contra Francia. Marmont se encontraba en Dalmacia, separado de buena parte de las tropas francesas, por lo que interceptar el mensaje habría entregado información militar valiosa al enemigo.
Para impedirlo, la información fue transformada mediante un cifrado homofónico. La copia disponible contiene unos 1.300 signos y 155 símbolos diferentes. Una misma letra podía estar representada por distintos signos, lo que hacía mucho más difícil detectar patrones simplemente contando las repeticiones.
Una imagen, una tabla incompleta y seis horas
Church trabajó a partir de una copia de baja resolución publicada en 1969 en una revista militar francesa. Durante el proceso, la IA también encontró una tabla parcial elaborada por el historiador de criptología Daniel Tant que permitía interpretar 33 símbolos y cubría aproximadamente un tercio del documento. Esa tabla no había sido relacionada previamente con esta carta.
A partir de esas pistas, el modelo transcribió los signos, buscó correspondencias, completó partes del sistema de sustitución y contrastó los resultados con documentación histórica. El proceso completo tomó alrededor de seis horas.
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El texto recuperado describe posiciones de tropas bávaras, polacas y francesas. También transmite a Marmont la confianza de Napoleón frente a Austria y le indica que no debía dejarse intimidar cuando recibiera la orden de avanzar.
El resultado tampoco apareció aislado de los archivos históricos. Existe correspondencia previa de Napoleón a Eugène en la que indicaba qué información debía incluirse en el mensaje cifrado, lo que permitió a investigadores contrastar parte del contenido recuperado. Michael Rowe, investigador de historia europea del King’s College London, comparó esa posibilidad de verificación con una especie de “piedra de Rosetta”.
El código podría servir para leer otros mensajes
El descifrado no revela por sí solo una estrategia desconocida de Napoleón. Buena parte de la información coincide con documentos históricos ya conocidos. Su valor puede estar en otro punto: disponer de una clave reconstruida que permita intentar leer más correspondencia escrita con sistemas similares.
El trabajo fue revisado por Satoshi Tomokiyo, criptógrafo que mantiene Cryptiana, un archivo dedicado a cifrados históricos sin resolver. Tras comprobar el resultado, el mensaje pasó a figurar como resuelto.
La experiencia también muestra un uso de la inteligencia artificial alejado de la generación de textos o imágenes. Documentos históricos con escrituras difíciles, alfabetos desconocidos o códigos incompletos podrían convertirse en nuevos candidatos para técnicas similares, siempre que sus resultados puedan contrastarse con evidencia independiente.



