
A 1,4 terabytes de datos por día y con capacidad para observar enormes regiones del universo, el telescopio espacial Nancy Grace Roman comenzó este domingo una misión que podría cambiar la forma en que los astrónomos estudian el cosmos.
La NASA lanzó el observatorio a las 7:26 a. m., hora del este de Estados Unidos, desde el Complejo de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, en Florida. El telescopio viajó a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX y ahora inicia un recorrido de unos tres meses hacia su posición de trabajo, a cerca de un millón de millas de la Tierra.
Pero el nombre de la misión cuenta una historia que comenzó mucho antes de este despegue.
Nancy Grace Roman nació el 16 de mayo de 1925 en Nashville, Tennessee. Su interés por la astronomía apareció desde niña. A los 11 años organizó un club con sus compañeros para aprender sobre constelaciones y objetos celestes. Décadas después, terminaría ocupando uno de los puestos más importantes de la astronomía estadounidense.
Leer más: NASA+ llegará a HBO Max y Discovery+: así podrá verse el espacio
Roman estudió Astronomía en Swarthmore College y obtuvo un doctorado en la Universidad de Chicago. En una época en la que muchas mujeres encontraban obstáculos para desarrollar carreras científicas, decidió dedicarse a la investigación astronómica.
En 1959 se incorporó a la NASA, pocos meses después de la creación de la agencia. En 1960 se convirtió en la primera jefa de astronomía de la NASA y también fue la primera mujer en ocupar un cargo ejecutivo dentro de la organización. Desde allí comenzó a impulsar una idea que terminaría transformando la observación del universo.
Roman defendió la construcción de telescopios que pudieran observar el espacio desde fuera de la atmósfera terrestre. Para ella, sacar los instrumentos al espacio permitía evitar las distorsiones provocadas por la atmósfera y obtener observaciones que no podían lograrse desde los observatorios terrestres.
Uno de los grandes proyectos que ayudó a impulsar fue el telescopio espacial Hubble.
La construcción del Hubble enfrentó problemas técnicos, dudas presupuestarias y dificultades para conseguir respaldo político. Roman trabajó con científicos para definir los objetivos del proyecto y ayudó a presentar sus argumentos ante el Congreso de Estados Unidos para conseguir financiación.



Leer más: Amazon planea conectar celulares desde el espacio con 5.105 satélites
Por ese trabajo, uno de sus colegas, Ed Weiler, comenzó a llamarla la “madre del Hubble”. La NASA terminó adoptando ese sobrenombre para describir el papel que desempeñó en el desarrollo de la astronomía espacial.
Ahora, casi tres décadas después de su muerte, otro telescopio lleva su nombre.
El Nancy Grace Roman Space Telescope está diseñado para estudiar algunos de los mayores interrogantes de la astronomía moderna. Su objetivo incluye investigar la materia oscura, la energía oscura y los exoplanetas, además de observar cómo ha cambiado el universo a lo largo de su historia.
Una de sus principales diferencias frente al Hubble será la cantidad de cielo que puede observar de una sola vez. Su Instrumento de Campo Amplio tendrá un campo de visión al menos cien veces mayor que el del Hubble, lo que permitirá realizar grandes estudios del universo con mucha mayor rapidez.
Roman también utilizará luz infrarroja para estudiar regiones lejanas y objetos que resultan difíciles de observar con otros instrumentos. Su cámara de 300 megapíxeles permitirá recopilar enormes cantidades de información y construir grandes mapas del cosmos.
El telescopio llegará al segundo punto de Lagrange, conocido como L2, donde realizará sus observaciones. Allí compartirá el entorno orbital con otros observatorios espaciales destinados a estudiar el universo desde una posición privilegiada.
La misión también buscará mundos fuera del sistema solar. Su coronógrafo probará una tecnología capaz de bloquear parte de la luz de una estrella para obtener imágenes directas de planetas que orbitan a su alrededor. El objetivo inicial será observar mundos similares a Júpiter y desarrollar tecnologías que puedan utilizarse en futuras búsquedas de planetas parecidos a la Tierra.
Leer más: Euclid descubre los cuásares más antiguos del universo y revela cómo eran las primeras galaxias
La NASA prevé que Roman envíe alrededor de 1,4 terabytes de información cada día. Los datos serán procesados con ayuda de herramientas de inteligencia artificial, aprendizaje automático y científicos de distintas partes del mundo.
Las primeras imágenes podrían llegar a comienzos de 2027, después de varios meses de calibraciones y pruebas.
El telescopio que lleva el nombre de Nancy Grace Roman no solo continuará la tradición iniciada por Hubble. También representa la prolongación de una idea que ella defendió durante décadas: sacar los ojos de la astronomía fuera de la atmósfera para observar el universo con mayor precisión.
Esta vez, esos ojos llevarán su nombre.



