
La movilidad eléctrica en Colombia avanza a un ritmo que hace pocos años parecía improbable. Hoy, con cerca de 50.000 vehículos enchufables —entre eléctricos e híbridos— circulando por el país, el debate ya no se centra en si esta tecnología llegará, sino en cómo se integra a la vida diaria de los conductores. En ese camino, uno de los principales frenos ha sido la percepción de que cargar un vehículo en casa es complejo, costoso o incluso riesgoso. Sin embargo, la experiencia del mercado y los avances tecnológicos están desmontando esos mitos.
De acuerdo con cifras de FENALCO y la ANDI, en 2024 se registraron 51.846 vehículos eléctricos e híbridos enchufables en Colombia, lo que representó un crecimiento superior al 50 % frente al año anterior. Este aumento no solo refleja un mayor interés por opciones de movilidad sostenible, sino también una mayor confianza de los usuarios en soluciones que antes se consideraban poco prácticas.
Uno de los temores más comunes es que las viviendas no estén preparadas para la carga de un vehículo eléctrico. La realidad es distinta. La mayoría de los modelos actuales, incluidos los híbridos enchufables y los de rango extendido, pueden conectarse a tomas domésticas convencionales de 110V o 220V. Su consumo energético es comparable al de electrodomésticos de alto uso, como un aire acondicionado o una secadora, lo que permite realizar la carga durante la noche sin necesidad de modificaciones estructurales costosas.
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Para marcas como Deepal, del Grupo Changan, este punto ha sido clave en su estrategia. Juan Carlos López, gerente general de Deepal y Changan Colombia, explica que la tecnología híbrida de rango extendido (REEV) fue pensada precisamente para mercados donde la infraestructura pública de carga aún está en desarrollo. “El conductor puede recorrer largas distancias en modo 100 % eléctrico y, cuando la batería lo requiere, un generador a gasolina entra en funcionamiento para recargarla, eliminando la ansiedad por la autonomía”, señala.
En la práctica, estos vehículos pueden superar los 200 kilómetros en modo eléctrico, una cifra suficiente para cubrir la mayoría de los desplazamientos urbanos diarios. Al llegar a casa, el usuario conecta el vehículo y lo deja cargando durante la noche, asegurando autonomía para el día siguiente y reduciendo de forma significativa el costo por kilómetro recorrido.
Otro mito frecuente es que depender de la carga domiciliaria limita la movilidad. Sin embargo, el crecimiento de soluciones híbridas y de rango extendido demuestra lo contrario. Estas tecnologías combinan la eficiencia del motor eléctrico con la flexibilidad de un sistema térmico de respaldo, permitiendo viajes largos sin depender exclusivamente de la red pública de cargadores.
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Más allá de la tecnología, el mensaje de fondo es claro: la transición hacia la movilidad eléctrica en Colombia no tiene por qué ser complicada. Al contrario, está diseñada para adaptarse a las condiciones reales del país y a los hábitos de los usuarios. “Nuestra misión es que los colombianos vean la electrificación como una oportunidad y no como un reto”, afirma López.
Con más de 8.100 vehículos vendidos en Colombia durante la última década, Changan y su marca Deepal apuestan por una electrificación accesible, donde cargar en casa sea tan simple como conectar un electrodoméstico. En un contexto de crecimiento sostenido y mayor conciencia ambiental, los mitos sobre la carga doméstica comienzan a perder fuerza frente a una realidad que ya se enchufa, noche tras noche, en miles de hogares colombianos.
Foto: SimonSkafar



