
El avance de la inteligencia artificial está llegando a espacios donde, hasta hace poco, parecía difícil imaginar su utilidad. Uno de ellos es el cuidado de personas con Alzheimer y demencia, un reto que afecta a millones de familias en el mundo y que exige apoyo constante. En así como surge Liv, un asistente virtual con apariencia humana desarrollado por Lenovo en colaboración con Innovations in Dementia, cuyo propósito es brindar acompañamiento emocional sin reemplazar el cuidado clínico ni la presencia de los seres queridos.
En Colombia, alrededor de 260.000 personas mayores de 60 años viven con Alzheimer, mientras que otros tantos presentan distintos niveles de deterioro cognitivo. A escala mundial, la cifra ya supera los 55 millones y podría llegar a 139 millones en 2050, según proyecciones del profesor David Llewellyn, de la Universidad de Exeter.
Detrás de esas estadísticas hay historias familiares que buscan nuevas formas de comunicarse, pacientes que intentan mantener su autonomía y comunidades que requieren herramientas más humanas para apoyar el día a día.
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Liv fue creada para responder a esa necesidad, pues su diseño reproduce gestos, expresiones y una forma de hablar natural, lo que permite que la interacción sea cercana. A diferencia de otros asistentes basados en voz, Liv no solo entrega información: conversa.
Logra escuchar inquietudes, formular preguntas y ofrecer orientación basada en experiencias reales de personas que conviven con la demencia. De hecho, su modelo de lenguaje fue entrenado con testimonios del proyecto Dementia Diaries, donde pacientes narran episodios cotidianos, emociones y desafíos que enfrentan durante el proceso.
El resultado es una herramienta capaz de abordar situaciones comunes. Un usuario puede preguntarle cómo hablar con su familia cuando olvida fechas importantes, qué hacer cuando se siente desorientado o cómo manejar la frustración que acompaña a los lapsos de memoria. Liv no emite diagnósticos ni interviene en decisiones clínicas, pero sí puede ofrecer un espacio de escucha, algo especialmente valioso en momentos de confusión o ansiedad.
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Por ahora, el asistente se encuentra en fase de prueba con un grupo reducido de personas que viven con demencia. Esta etapa permite evaluar su impacto real en la vida diaria, medir su capacidad de generar confianza y ajustar elementos que mejoren su accesibilidad. La meta es que, tras estos ensayos, Liv pueda avanzar hacia una implementación más amplia y adaptada a distintos entornos.
Lenovo plantea así una visión en la que la tecnología no solo optimiza sistemas de salud, sino que fortalece la parte más humana del cuidado. Si el proyecto avanza como se espera, Liv podría convertirse en un apoyo constante para pacientes y cuidadores, y marcar un punto de partida en el uso responsable de la inteligencia artificial para acompañar enfermedades neurodegenerativas.
Foto: :Kalawin



