
Japón puso en marcha una misión espacial con un objetivo que parece sencillo, pero representa uno de los mayores desafíos de la exploración planetaria: viajar hasta Fobos, una de las dos lunas de Marte, recoger al menos 10 gramos de polvo y roca y traerlos a la Tierra. Esa pequeña cantidad de material podría ayudar a resolver un misterio que los científicos llevan décadas investigando: cómo se formaron los satélites marcianos.
La misión, denominada Martian Moons eXploration (MMX), está dirigida por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). Su propósito es estudiar Fobos y Deimos, las dos lunas de Marte, y obtener muestras que permitan reconstruir parte de la historia del planeta rojo.
A diferencia de otras misiones que han explorado directamente la superficie marciana, MMX concentrará sus esfuerzos en un cuerpo mucho más pequeño, cuya composición podría conservar información de acontecimientos ocurridos hace miles de millones de años.
¿Qué secretos esconde una luna de apenas 22 kilómetros?
Fobos tiene una forma irregular, una superficie cubierta de cráteres y un diámetro aproximado de 22 kilómetros. A pesar de las observaciones realizadas por distintas misiones espaciales, su origen continúa siendo motivo de debate científico.
Una de las principales hipótesis plantea que Fobos y Deimos fueron asteroides capturados por la gravedad de Marte. Otra sostiene que surgieron de los escombros expulsados después de una enorme colisión entre Marte y otro cuerpo celeste.
La diferencia es importante. Si las lunas son antiguos asteroides, podrían conservar materiales procedentes de otras regiones del sistema solar. Si nacieron de una colisión, sus rocas permitirían estudiar parte de la composición y evolución temprana de Marte.
Los investigadores esperan que los análisis químicos, mineralógicos e isotópicos de las muestras ayuden a distinguir entre estas posibilidades.
También existe una tercera fuente de información. Durante millones de años, los impactos de meteoritos sobre Marte pudieron lanzar fragmentos de su superficie al espacio. Algunos de esos materiales podrían haber terminado depositados sobre Fobos.
Encontrarlos permitiría estudiar indirectamente una parte del pasado marciano sin necesidad de recoger esas rocas directamente del planeta.
Sin embargo, la misión no está diseñada para buscar vida extraterrestre. Su prioridad es investigar el origen de los satélites y los procesos que participaron en la formación y evolución de los cuerpos del sistema solar.
¿Cómo recoger muestras de una luna con gravedad casi inexistente?
Uno de los desafíos de MMX será operar sobre una superficie donde la gravedad es extremadamente débil. A diferencia de la Tierra, Fobos apenas ejerce atracción sobre los objetos, por lo que una maniobra incorrecta podría provocar que la nave rebote y se aleje de la superficie.
Para reducir los riesgos, la misión realizará observaciones detalladas antes de seleccionar los lugares de recolección.
MMX contará con dos mecanismos para obtener material. Uno utilizará un brazo robótico que podrá recoger muestras de hasta unos dos centímetros de profundidad. El otro empleará un sistema neumático que expulsará gas para levantar partículas superficiales y capturarlas.
La misión también transportará un pequeño vehículo explorador llamado Idefix, desarrollado mediante cooperación europea, que estudiará las propiedades del terreno y ayudará a comprender cómo se comportan los materiales bajo condiciones de gravedad reducida.
Aunque diez gramos puedan parecer una cantidad insignificante, los laboratorios terrestres disponen de instrumentos capaces de analizar partículas microscópicas y determinar su composición con gran precisión.
La diferencia frente a las observaciones realizadas desde el espacio es que los científicos podrán estudiar directamente las muestras, utilizar diferentes técnicas de laboratorio y conservar parte del material para futuras investigaciones.
El calendario de la misión contempla la llegada a las proximidades de Marte en 2027, las operaciones de recolección en 2029 y el regreso de las muestras a la Tierra en 2031.
Si la operación tiene éxito, Japón conseguirá traer material de una luna marciana por primera vez. El verdadero descubrimiento comenzará después, cuando los científicos examinen esos diez gramos para intentar determinar si Fobos nació junto a Marte o llegó desde otra región del sistema solar.



