Habló la abogada Marcela López, defensora de Ricardo González.
La abogada Marcela López, defensora de Ricardo González, aseguró que su cliente “jamás dimensionó lo ocurrido” la noche en que murió el estudiante Jaime Esteban Moreno, y que se entregó voluntariamente para responder ante la justicia.
En medio del impacto nacional por el asesinato del estudiante de la Universidad de Los Andes, Jaime Esteban Moreno, ocurrido durante la noche de Halloween, la defensa de Ricardo González, principal sospechoso del caso, ofreció su primera versión pública.
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La abogada Marcela López aseguró en entrevista con Caracol Radio que su defendido se entregó voluntariamente y que “jamás tuvo la intención de evadir a la justicia”.
“Se entregó porque quiere poner la cara ante la justicia. Hubo coordinaciones previas con la Fiscalía para materializar la orden de captura”, explicó López.
Según la jurista, González fue informado de sus derechos por el CTI de la Fiscalía a las 7:30 a. m. del día de su entrega y se encuentra en la URI de Canapote en Cartagena, mientras se adelantan los actos urgentes, reseñas y exámenes de medicina legal. La audiencia de imputación de cargos se realizaría en Bogotá, una vez la Fiscalía radique el informe final.
“Jamás dimensionó lo ocurrido”
La abogada confirmó que Ricardo González no supo de inmediato que Jaime Moreno había fallecido tras el altercado en la fiesta.
“Eso es cierto. Vino a enterarse al día siguiente. Jamás dimensionó lo que había ocurrido”, sostuvo.
López indicó además que su cliente, de 23 años, “está profundamente deprimido” y afectado por la presión mediática.
“Está muy triste. Entiende el dolor de la familia de la víctima y también el de la suya. Es consciente de la gravedad del hecho”, afirmó.
No tenía intención de huir
Frente a los rumores sobre una presunta doble nacionalidad o fuga a otro país, la abogada fue enfática:
“Es colombiano, nacido y criado aquí. Prestó servicio militar, estudió en el Sena, y nunca tuvo intención de salir del país. Todo lo que se dijo sobre una huida es falso”.
González, quien trabajaba en un puesto de perros calientes en San Victorino, había llegado a Bogotá en busca de oportunidades laborales. Tras los hechos, viajó a Cartagena, donde vive su familia, y desde allí coordinó su entrega con las autoridades.
Un proceso que apenas comienza
La defensa pidió no anticipar conclusiones sobre su posible responsabilidad hasta que la Fiscalía formalice los cargos.
“Es apresurado. Solo después de la imputación podremos presentar nuestra postura jurídica y definir a qué delito podría enfrentarse”, explicó López.
La abogada reiteró que el joven no tiene antecedentes penales y que pertenece a una familia trabajadora y de escasos recursos. “Sus padres son comerciantes en Cartagena y han estado a su lado desde el primer momento”, agregó.
Por ahora, el país sigue atento al desarrollo de las audiencias preliminares y al futuro judicial de este caso que ha conmovido a la opinión pública.



