Petro en entrevista con DW
En entrevista con Deutsche Welle (DW), el presidente Gustavo Petro abordó un tema que trasciende la coyuntura: el miedo que aún despierta su figura en parte de la sociedad colombiana.
“Cuando un país que siempre ha estado arrodillado comienza a hablar, una parte de la sociedad siente miedo”, fue una las líneas en su respuesta; esto, en el marco de la Cumbre CELAC–Unión Europea, celebrada en Santa Marta.
Para Petro, ese temor no es nuevo. Forma parte —aseguró— de una cultura política dominada por la desigualdad, la desinformación y la manipulación mediática.
“El mundo vive bajo el control del miedo y la mentira. Miedo a perder el confort, miedo a la libertad, miedo al cambio”, señaló.
Petro es el primer mandatario de izquierda en la historia de Colombia, y desde su llegada al poder en 2022 ha intentado desmontar lo que denomina “dos siglos de oligarquía”.
Su discurso y sus políticas sociales han buscado centrar la acción del Estado en los sectores más pobres, lo cual, para él, ha generado resistencia entre las élites.
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“Colombia ha sido gobernada siempre para los más ricos. Cuando un presidente gobierna para los trabajadores y campesinos, dicen que solo gobierna para unos pocos”, explicó.
Esa visión ha dividido al país: mientras sus seguidores lo ven como un presidente del pueblo, sus detractores lo acusan de polarizar y de “romper el equilibrio institucional”.
Entre el miedo y la transformación
Las reformas sociales impulsadas por el gobierno —en salud, educación, trabajo y energía— han encontrado obstáculos en el Congreso y en sectores del poder judicial. Petro lo atribuye a un bloqueo institucional promovido por quienes “se enriquecieron de manera sanguinaria durante décadas”.
Sin embargo, afirma que los cambios ya se sienten:
“La mitad de los niños que morían por desnutrición hoy sobreviven. Hay menos pobreza y más justicia social. Vale la pena gobernar así, aunque traiga sacrificios personales.”
Para muchos analistas, el miedo hacia Petro no solo proviene de sus orígenes en la guerrilla del M-19, sino también del quiebre simbólico que representa: un presidente que habla desde el Caribe de “economía de la vida” y “alianza verde” en lugar de los tradicionales discursos de seguridad y libre mercado.
Geopolítica y tensiones con el norte
Durante la entrevista, Petro también se refirió a su relación con Estados Unidos y, en particular, con el expresidente Donald Trump, a quien responsabilizó por la muerte de pescadores colombianos en operativos antidrogas en el Caribe.
“Estados Unidos tira misiles para recordarnos su poder. Pero el pueblo norteamericano es demócrata, y algún día elegirá el diálogo sobre la barbarie”, aseguró.
Su propuesta, en contraste, es construir una alianza verde entre América Latina, África y Europa que impulse energías limpias y sustituya la dependencia del carbón.
“El potencial energético limpio de América del Sur es tan grande que podría reemplazar toda la matriz energética de Estados Unidos”, sostuvo.
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La paz total y las heridas del pasado
Petro defendió su proyecto de Paz Total, que busca la negociación simultánea con diversos grupos armados. Aunque la oposición la tilda de “fracaso”, el presidente responde con firmeza:
“La paz nunca fracasa. Fracasa la sociedad que se mata a sí misma.”
También anunció que pedirá perdón, en nombre del Estado colombiano, por el asesinato de más de 6.000 militantes de izquierda, un gesto que considera necesario para cerrar heridas históricas.
“Durante décadas se resistieron a pedir perdón. Que el mundo sepa que fueron asesinados por luchar por un país más justo”, dijo.
“He sido presidente de todos los colombianos”
Ante la crítica de que su gobierno favorece a quienes lo votaron, Petro fue categórico:
“Gobernar para los pobres es gobernar para todos. Colombia es el segundo país más desigual del mundo. No hay democracia sin equidad.”
Asegura que su prioridad ha sido la redistribución de oportunidades y que su estilo de liderazgo busca poner al ciudadano común —no al empresario poderoso— en el centro de las decisiones públicas.
“Por primera vez han visto a un presidente al lado de la señora que sirve los tintos y no del señorón que se enriquece con las riquezas públicas”, agregó.
¿Puede regresar la derecha?
En uno de los momentos más esperados de la entrevista, la periodista de DW le preguntó directamente:
¿Es posible que la derecha retorne al poder en Colombia?
Petro respondió sin evasivas:
“Siempre hay una posibilidad de que retornen. Los que mataron 6.200 jóvenes fusilados para hacerlos pasar por guerrilleros siempre pueden volver. Pero creo que hoy el pueblo está decidido a seguir avanzando.”
Reconoció que un país democrático necesita oposición, pero aclaró que se refiere a una “derecha republicana”, no a una derecha vinculada con la corrupción o el narcotráfico.
“Yo fui amigo de Álvaro Gómez Hurtado, un hombre de derecha republicano. Esa derecha puede existir. Pero la que se alió con el narcotráfico debe salir de la historia”, enfatizó.
El legado que divide a Colombia
A un año de finalizar su mandato, Petro sostiene que su gobierno será “inolvidable”.
“Inolvidable para unos, porque fue el presidente que defendió al pueblo; y para otros, porque cambió las reglas de poder”, dijo.
Aunque reconoce que tres años son poco para transformar dos siglos de desigualdad, insiste en que Colombia “ya saboreó el cambio” y que el país no volverá a ser el mismo.
“Los caminos de transformación democrática ya los sintió el pueblo, ya los vivió. Y eso no lo va a dejar.”
Análisis: el miedo como espejo de un país desigual
El temor hacia Gustavo Petro revela más que diferencias ideológicas. Es un espejo de la historia desigual y violenta de Colombia, donde las élites políticas han moldeado durante décadas la narrativa del orden frente al cambio.
Petro encarna lo que muchos consideran un salto generacional: la irrupción de un pensamiento progresista en una nación tradicionalmente conservadora.
Ese cambio, sin embargo, confronta creencias, privilegios y estructuras de poder que aún dominan la vida pública.
La pregunta no es solo por qué le temen a Petro, sino por qué Colombia teme cambiar.
Y la respuesta, según el propio presidente, está en la capacidad de superar la mentira y el miedo con democracia y verdad.



