
Microsoft enfrenta una nueva restricción del Gobierno de Donald Trump que podría complicar la permanencia de trabajadores extranjeros en Estados Unidos. La administración suspendió a la compañía del programa de Certificación Laboral Permanente (PERM), un procedimiento necesario para tramitar determinadas solicitudes de residencia permanente por empleo. La decisión también afecta a Adobe y otras seis empresas tecnológicas.
El vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, anunció la medida el 8 de octubre, tras una investigación federal sobre presuntos abusos en los programas de contratación internacional. Según el funcionario, Microsoft despidió a 6.000 trabajadores estadounidenses durante 2025 mientras se beneficiaba de 6.300 visas H-1B y cerca de 3.000 residencias permanentes.
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Vance sostiene que las grandes tecnológicas utilizan estos mecanismos para contratar profesionales extranjeros en condiciones salariales menos favorables y sustituir trabajadores nacionales. Sin embargo, las cifras presentadas por el Gobierno no demuestran por sí mismas que los empleados despedidos hayan sido reemplazados por personas contratadas mediante visas H-1B.
La medida también afecta a Cognizant, Infosys, Tata Consultancy Services, Wipro, HCL Technologies y Capgemini. El secretario de Trabajo, Keith Sonderling, anunció que las autoridades dejarán de aceptar nuevas solicitudes PERM y de procesar las pendientes de las compañías incluidas en la suspensión.
Microsoft responde a Trump y cuestiona las cifras
Microsoft rechazó la interpretación del Gobierno y defendió sus prácticas de contratación mediante una declaración oficial publicada el mismo 8 de octubre.
La compañía explicó que aproximadamente el 80 % de las 6.000 peticiones H-1B presentadas durante su último año fiscal correspondían a extensiones o modificaciones del estatus migratorio de empleados que ya trabajaban para la empresa.
Según Microsoft, estas solicitudes no representaban nuevas contrataciones. Las peticiones restantes correspondían a profesionales que ya residían legalmente en Estados Unidos y decidieron incorporarse a la compañía. Ese grupo equivalía apenas al 1 % de su plantilla estadounidense.
La tecnológica también rechazó las acusaciones sobre el uso de trabajadores extranjeros para reducir costos laborales. Aseguró que paga a los empleados con visas H-1B salarios equivalentes a los de otros profesionales que desempeñan funciones comparables y que sus remuneraciones figuran entre las más altas del sector.
Microsoft afirmó que la mayoría de sus trabajadores en Estados Unidos son estadounidenses y manifestó su disposición a entregar información adicional a las autoridades.
El desacuerdo gira alrededor de una diferencia fundamental. Una petición H-1B no equivale necesariamente a una nueva contratación ni demuestra que un trabajador extranjero haya sustituido a uno estadounidense. Para establecer esa relación sería necesario comparar los cargos eliminados, las funciones de los empleados contratados y las fechas de cada movimiento laboral.
¿Qué pasará con los trabajadores extranjeros de Microsoft?
La suspensión no significa que Microsoft haya perdido automáticamente todas sus visas H-1B ni que sus empleados extranjeros deban abandonar Estados Unidos.
El programa H-1B permite a las empresas contratar temporalmente a profesionales extranjeros para ocupaciones especializadas. PERM, en cambio, constituye una etapa del procedimiento mediante el cual determinados trabajadores pueden avanzar hacia la residencia permanente, conocida como green card.
Por eso, la decisión del Gobierno afecta principalmente a quienes necesitan que Microsoft tramite una certificación laboral para continuar su proceso migratorio.
Los empleados que ya cuentan con una visa H-1B válida pueden mantener su autorización de trabajo mientras cumplan las condiciones correspondientes. Sin embargo, quienes dependen del programa PERM podrían enfrentar retrasos en sus solicitudes de residencia.
La situación también plantea dificultades para la compañía. Microsoft compite por profesionales especializados en desarrollo de software, inteligencia artificial, computación en la nube y otras áreas tecnológicas. Las restricciones para ofrecer una trayectoria migratoria estable podrían complicar sus esfuerzos por contratar y conservar talento internacional.
No obstante, todavía no existen cifras oficiales que permitan determinar cuántos empleados de Microsoft sufrirán retrasos ni cuántas solicitudes de residencia permanecen pendientes.
El Gobierno tampoco ha establecido una fecha para levantar la suspensión. Vance aseguró que la medida podría mantenerse indefinidamente y que las empresas deberán demostrar cambios en sus prácticas de contratación.
La controversia coincidió con una situación particular dentro de la propia administración estadounidense. El mismo día del anuncio, Trump entregó a Satya Nadella, director ejecutivo de Microsoft, la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación, un reconocimiento a sus contribuciones al desarrollo tecnológico.
Mientras la Casa Blanca reconoce el liderazgo de Microsoft en la industria, el Departamento de Trabajo cuestiona sus mecanismos para contratar y regularizar trabajadores internacionales.
El conflicto refleja una tensión que afecta a toda la industria tecnológica estadounidense. Las empresas necesitan atraer profesionales especializados para desarrollar nuevas tecnologías, pero el Gobierno busca reforzar la contratación nacional y someter a mayor vigilancia los programas migratorios laborales.
La decisión podría tener consecuencias para otras compañías que utilizan estos procedimientos, aunque no existe un anuncio de suspensión general del programa PERM.
Por ahora, Microsoft deberá responder a las investigaciones federales mientras sus trabajadores extranjeros esperan conocer cómo evolucionarán sus solicitudes de residencia. La administración mantiene abierta la posibilidad de prolongar las restricciones y la compañía no ha anunciado públicamente una acción judicial para revertirlas.



