
Interpretar a Camilo León fue una experiencia que dejó una marca profunda en José Restrepo. El actor, quien encarna al joven escritor en la serie Estado de fuga 1986, producción basada en la novela Satanás de Mario Mendoza, habló con Teleprónter.co sobre el proceso de construcción del personaje, el desgaste emocional que implicó el rodaje y el impacto que este proyecto tuvo en su vida y en su carrera. La serie retoma una historia inspirada en hechos reales y en la experiencia del propio Mendoza, quien conoció y tuvo contacto en la vida real con el autor de la masacre de Pozzetto.
Desde el primer acercamiento al guion, Restrepo entendió que Camilo no debía ser interpretado como un personaje rígido o un retrato literal de una persona real. Para él, se trataba de un arquetipo. “La mejor forma de afrontar un personaje es preguntarse qué se parece a uno”, explicó. Ese punto de partida le permitió construir a un joven impulsado por la necesidad de escribir, de encontrar sentido y de cumplir un sueño que parecía improbable.
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Camilo León, según el actor, representa a alguien que decide arriesgarlo todo. “Es un soñador que siente que tiene una visión del futuro y se lanza, aun cuando todo parece estar en su contra”, señaló. En esa idea encontró similitudes con su propio camino. “Me acordé mucho de mi vida y de lo que ha sido insistir en la idea de ser actor”, confesó.
Esa cercanía con el personaje hizo que el proceso no fuera liviano. Restrepo reconoció que el rodaje fue exigente y que hubo momentos de agotamiento emocional. La historia, el contexto histórico y la tensión constante del relato exigían un nivel de concentración alto. “No era un trabajo que se pudiera hacer de manera automática”, afirmó.
Mario Mendoza y la relación con Jeremías
Uno de los pilares en la construcción de Camilo fue el intercambio constante con el escritor Mario Mendoza. Restrepo explicó que no buscó imitarlo, sino entender su forma de mirar el mundo. “Lo dejé hablar, me interesaba su esencia”, dijo. Para el actor, esa manera de observar a las personas, sin quedarse en lo evidente, era fundamental para el personaje.
Esa mirada es la que permite comprender la relación entre Camilo y Jeremías, el personaje interpretado por Andrés Parra. “Camilo no ve solo a un asesino, ve algo más allá”, explicó. Esa curiosidad intelectual es lo que lo acerca al peligro y lo empuja a transitar una zona moralmente ambigua.
La dinámica con Parra fue determinante. Restrepo admitió que existía una admiración previa que se trasladó a la ficción. “Eso no hubo que inventarlo, simplemente dejar que ocurriera”, señaló. El actor aseguró que trabajar con Parra marcó un antes y un después en su forma de actuar. “Aprendí a soltar el control y a confiar más en lo que pasa en escena”, afirmó.
El cuerpo, las decisiones y Carolina Gómez
Una de las secuencias más exigentes fue la rodada en los cerros orientales, un momento que marca un quiebre en la historia de Camilo. Restrepo recordó el esfuerzo físico del rodaje, las caídas y la exposición corporal, pero subrayó que el mayor reto fue emocional. “Ahí el personaje se enfrenta a una decisión que lo define para siempre”, dijo, sin entrar en detalles que revelen la trama.
El trabajo con Carolina Gómez, quien interpreta a Indira, fue distinto al vivido con Parra. Restrepo lo describió como un proceso más pausado y colaborativo. “Fue un trabajo de mirarnos, apoyarnos y conversar sobre las escenas”, contó. Para él, Indira es una figura central dentro de la historia. “Camilo termina entendiendo que ella es fundamental para que todo se resuelva”, afirmó.
Al cierre de la entrevista con Teleprónter.co, Restrepo reflexionó sobre lo que significó Estado de fuga 1986. “Se siente como un sueño cumplido”, dijo. Aunque reconoce que todavía necesita distancia para entender la magnitud del proyecto, está convencido de que fue uno de los trabajos más importantes de su carrera. “Le metí todo porque sabía que algo así no pasa muchas veces”, concluyó.



