
El satélite NISAR, desarrollado por la NASA y la Organización de Investigación Espacial de India (ISRO), registró durante varios meses el avance de la lava del volcán Krasheninnikov, en la península rusa de Kamchatka. Las imágenes fueron convertidas en un video en cámara rápida que permite observar cómo el material volcánico fue ocupando distintas zonas del cráter.
La secuencia reúne 17 imágenes captadas entre el 25 de diciembre de 2025 y el 17 de agosto de 2026. En ellas se observa cómo la lava llena primero una caldera interior, después rebasa hacia un cráter de mayor tamaño y finalmente se extiende hacia el este en forma de abanico.
Krasheninnikov había permanecido sin actividad durante cerca de cinco siglos. Su erupción comenzó pocos días después del terremoto de magnitud 8,8 registrado el 30 de julio de 2025 frente a la costa de Kamchatka. NASA señala que el movimiento sísmico aparentemente pudo haber contribuido a activar el volcán.
Leer más: Planeta más joven conocido: tiene menos de un millón de años
La observación fue posible gracias a NISAR, un satélite ubicado a unos 747 kilómetros sobre la superficie terrestre. Desde allí utiliza radar de apertura sintética (SAR) para obtener imágenes incluso en condiciones en las que los sistemas ópticos tendrían dificultades para observar el terreno.
Desde que comenzó a operar, NISAR ha regresado al área de Krasheninnikov dos veces durante cada ciclo de 12 días, tomando imágenes desde diferentes direcciones. Esa frecuencia permitió construir una serie temporal y mostrar la evolución de la erupción, en lugar de registrar únicamente una fotografía aislada.
Un radar que permite observar la superficie
El sistema SAR funciona enviando pulsos de microondas hacia la Tierra y analizando las señales que regresan al satélite. Después, los datos son procesados para producir imágenes detalladas de la superficie.
En el caso de Krasheninnikov, cada píxel de las imágenes utilizadas en el video representa aproximadamente un área de 10 por 10 metros. La lava aparece más brillante porque refleja las microondas de forma diferente al terreno que la rodea, que puede estar cubierto de nieve o presentar suelo descubierto.
La misión NISAR utiliza dos sistemas de radar, uno de banda L y otro de banda S. El primero tiene una longitud de onda mayor y puede atravesar determinadas coberturas vegetales para observar el terreno que se encuentra debajo. La banda S permite obtener información complementaria sobre superficies y vegetación.
Leer más: La tecnología de la NASA que puede salvarte cuando tu celular no tiene señal
El satélite también cuenta con un reflector de antena de 12 metros de diámetro, el mayor de este tipo enviado al espacio por la NASA, según la agencia estadounidense. La misión combina tecnología desarrollada por Estados Unidos e India: el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) aporta el radar de banda L y el reflector, mientras ISRO proporciona la plataforma de la nave y el radar de banda S.
Para Matthew Pritchard, geofísico de la Universidad de Cornell e integrante del equipo científico de NISAR, la frecuencia de las observaciones permite seguir de cerca fenómenos naturales que pueden cambiar rápidamente. La misión está diseñada para proporcionar cobertura frecuente de la superficie terrestre y sus datos pueden utilizarse para estudiar volcanes y otros riesgos naturales.
NASA estima que NISAR puede proporcionar observaciones frecuentes de prácticamente los 1.300 volcanes activos situados sobre el nivel del mar. Los productos de datos del radar de banda L también están disponibles para investigadores a través del archivo de datos de la Alaska Satellite Facility.



