
Amazon acelera el despliegue de su red de internet satelital con una estrategia que combina mayor producción, más lanzamientos y fuertes inversiones en infraestructura. El proyecto, conocido como Amazon Leo, avanza con rapidez en su objetivo de ampliar la conectividad global desde la órbita terrestre baja.
La compañía ya ha puesto en el espacio más de 200 satélites y tiene otros tantos listos para ser enviados en las próximas misiones. Este ritmo responde a una planificación que busca consolidar una de las mayores constelaciones satelitales del mundo, con la que Amazon pretende competir en el mercado de internet desde el espacio.
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Durante su primer año operativo, el programa prevé completar 11 lanzamientos. Sin embargo, la meta es aún más ambiciosa para el segundo año, cuando la empresa espera superar las 20 misiones anuales y duplicar su capacidad de despliegue.
El incremento no solo depende de la frecuencia de lanzamientos. También está ligado a la cantidad de satélites que cada cohete puede transportar. En ese frente, Amazon ha apostado por vehículos de mayor capacidad, lo que permitirá reducir costos y acelerar la expansión de la red.
En febrero, el primer lanzamiento con el cohete Ariane 64 logró colocar 32 satélites en órbita. A esto se suman futuras misiones con New Glenn y Vulcan Centaur, que podrán transportar entre 40 y 48 satélites por viaje, con posibilidad de aumentar esa cifra en el futuro.
Más satélites por misión y mayor capacidad industrial
El crecimiento del proyecto también se sostiene en la producción. En su planta de Kirkland, Washington, Amazon tiene capacidad para fabricar hasta 30 satélites por semana. Actualmente, ya cuenta con cientos de unidades listas para volar, a la espera de disponibilidad en los lanzamientos.
Este volumen industrial permite mantener un flujo constante de misiones. Parte de esos satélites ya han sido trasladados a centros de procesamiento en Florida y la Guayana Francesa, donde se preparan para su integración en los cohetes.
Además, Amazon ha optimizado el uso de vehículos como el Atlas V. En sus próximas misiones, este cohete podrá llevar hasta 29 satélites, la carga más pesada registrada en su historial, gracias a mejoras técnicas en su sistema de propulsión.
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Otro eje del plan es la infraestructura. La empresa ha invertido más de 200 millones de dólares en instalaciones en Cabo Cañaveral, incluyendo nuevas plataformas y sistemas logísticos que reducen los tiempos entre lanzamientos. Estas mejoras no solo benefician a Amazon, sino también a otros clientes comerciales y gubernamentales.
En paralelo, la compañía ha asegurado más de 100 misiones en total para el despliegue de su constelación, incluyendo acuerdos con distintos proveedores de lanzamiento. Solo con las nuevas contrataciones, tendrá capacidad para poner en órbita más de 800 satélites adicionales.
El avance de Amazon Leo refleja una carrera tecnológica que gana velocidad. La combinación de producción en masa, cohetes más eficientes y una red logística robusta apunta a acelerar la cobertura global de internet satelital, un mercado cada vez más competitivo y estratégico.



