
Las matemáticas suelen percibirse como un lenguaje abstracto, lejano a la experiencia cotidiana. Sin embargo, un egresado de la Universidad Nacional de Colombia encontró una forma distinta de interpretarlas: convertir ecuaciones complejas en imágenes capaces de mostrar cómo se comporta el universo.
Se trata de José David Ávila Arévalo, ingeniero químico, quien desarrolló una propuesta que traduce modelos matemáticos de la relatividad general en representaciones visuales. Su trabajo permite observar, a través de formas y patrones, cómo se moverían las ondas gravitacionales y cómo la gravedad modifica el espacio.
La base de su investigación está en la teoría planteada por Albert Einstein en 1915. Allí se describe que la gravedad no actúa como una fuerza convencional, sino como una deformación del espacio-tiempo causada por la masa de los cuerpos. A partir de este principio, surgen ecuaciones que explican fenómenos como el comportamiento de los objetos alrededor de estrellas o agujeros negros.
Leer más: La NASA prueba el X-59, el avión que volará más rápido que el sonido sin hacer ruido
Ávila tomó estas fórmulas y decidió abordarlas desde otro ángulo. En lugar de analizarlas únicamente en términos numéricos, diseñó un método para convertirlas en trayectorias visibles. Para lograrlo, utilizó herramientas como MATLAB, orientada al análisis de datos, y programas de diseño gráfico que le permitieron dar forma a los resultados.
El proceso consiste en modificar variables dentro de las ecuaciones para observar cómo cambian las curvas resultantes. Cada variación genera una figura distinta. Algunas se cierran como órbitas, otras se expanden en espirales o forman estructuras más complejas que parecen entrelazarse.
Con este enfoque, las ecuaciones dejan de ser solo símbolos y se convierten en trazos que sugieren movimiento. Las imágenes resultantes evocan remolinos, anillos o superficies que se deforman, similares a las representaciones utilizadas en física para explicar la gravedad.
Cuando la ciencia se convierte en imagen
A medida que avanzaba en sus simulaciones, el investigador encontró un componente inesperado. Las formas generadas no solo tenían valor científico, también poseían una estética propia. Las repeticiones, simetrías y ritmos geométricos comenzaron a construir composiciones visuales con un fuerte impacto gráfico.
Ese hallazgo dio paso a una obra artística basada en estos modelos. En su pieza “Ondas gravitacionales”, el ingeniero utiliza líneas en blanco y negro que producen una sensación de profundidad y movimiento. La imagen sugiere un espacio que se hunde y se expande, como si estuviera siendo alterado por fuerzas invisibles.
El efecto visual se relaciona con el fenómeno conocido como moiré, en el que la superposición de patrones genera ilusiones ópticas. Este recurso ha sido explorado en corrientes artísticas como el op art, pero en este caso surge directamente de cálculos matemáticos.
En la composición aparecen estructuras que recuerdan representaciones científicas del espacio. Un punto central parece absorber el entorno, mientras a los lados se forman figuras similares a esferas. Aunque el ojo percibe volúmenes, en realidad se trata de líneas que se curvan siguiendo reglas matemáticas.
Más allá de lo visual, la propuesta plantea una forma alternativa de acercarse a conceptos complejos. La obra funciona como una puerta de entrada para quienes no están familiarizados con la física, pero pueden interpretar sus efectos a través de la imagen.
Leer más: Tratamiento digital con Tetris muestra efectos duraderos contra el estrés postraumático
El proyecto también refleja un cruce entre disciplinas que rara vez dialogan de manera directa. En este caso, la ingeniería, la física y el arte convergen en una misma exploración.
El ingeniero ha manifestado su intención de donar la obra a la Universidad Nacional para que pueda ser exhibida al público. Su objetivo es que más personas se acerquen a la relatividad general desde una experiencia visual.
El interés que ha despertado su trabajo, incluso en comunidades científicas y en redes sociales, muestra que las matemáticas también pueden ser una herramienta para narrar el universo de formas distintas, más allá de los números.
Foto: Universidad Nacional




Buenas tardes. Agradezco el interés de su medio periodístico en esta noticia aparecida inicialmente en la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional. Soy el Ingeniero José David Avila Arévalo.