
Un estudio internacional encontró que una intervención digital basada en un ejercicio similar al videojuego Tetris puede reducir de forma significativa los recuerdos traumáticos en trabajadores de la salud. La investigación sugiere que una tarea mental breve, aplicada durante un mes, disminuye la frecuencia de imágenes intrusivas asociadas al trauma e incluso puede llevar a la desaparición de síntomas a los seis meses.
El ensayo clínico incluyó a 99 profesionales sanitarios que estuvieron expuestos a situaciones críticas durante la pandemia de Covid-19. Los resultados fueron publicados en The Lancet Psychiatry y muestran una reducción notable frente a otros grupos que recibieron intervenciones distintas o atención habitual.
La técnica utilizada se conoce como Intervención de Tareas Competitivas con Imágenes (ICTI). Fue desarrollada en la Universidad de Uppsala, con la colaboración de la Universidad de Cambridge y la Universidad de Oxford. El procedimiento parte de un principio sencillo: ocupar las áreas visuales del cerebro con una tarea específica para debilitar la intensidad de los recuerdos traumáticos.
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El método consiste en pedir al participante que evoque brevemente el recuerdo perturbador, sin describirlo en detalle. Luego realiza una actividad de rotación mental, parecida a la que exige Tetris al encajar piezas geométricas. A diferencia del juego tradicional, el ritmo es más lento y guiado.
Los investigadores sostienen que esta competencia por los recursos visoespaciales del cerebro reduce la viveza de los llamados “flashbacks”. Cuatro semanas después de iniciar la intervención, quienes aplicaron la técnica reportaron diez veces menos recuerdos intrusivos que los grupos de control, que escucharon música de Mozart o recibieron atención estándar.
Resultados que se mantienen en el tiempo
El seguimiento a seis meses mostró que el 70 % de los participantes que usaron ICTI no reportaron recuerdos intrusivos. Además, se observaron mejoras en síntomas generales del trastorno de estrés postraumático (TEPT), como ansiedad y reacciones emocionales intensas.
El estudio fue financiado por Wellcome, que destacó el potencial de esta herramienta digital por su bajo costo y fácil implementación. Al no requerir que las personas describan verbalmente su experiencia, la intervención puede adaptarse a distintos idiomas y contextos culturales.
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Según datos de la Organización Mundial de la Salud, siete de cada diez personas experimentan al menos un evento traumático en su vida. En el caso del personal sanitario, la exposición repetida a situaciones críticas elevó los niveles de TEPT durante la pandemia, afectando su bienestar y su permanencia en el sistema de salud.
Los investigadores ahora buscan ampliar los ensayos a grupos más grandes y evaluar versiones que puedan utilizarse sin supervisión directa. De confirmarse los resultados, esta estrategia podría convertirse en una alternativa accesible para prevenir y tratar los efectos psicológicos del trauma en distintos entornos.



