A deep image of interstellar Comet 3I/ATLAS captured by the Gemini Multi-Object Spectrograph (GMOS) on Gemini North on Maunakea in Hawai‘i
El Cometa 3I/ATLAS no es un visitante cualquiera. Se trata apenas del tercer objeto interestelar identificado por la ciencia cruzando el Sistema Solar, una rareza que ha puesto nuevamente la atención de los astrónomos sobre estos cuerpos que provienen de otros sistemas estelares. Tras permanecer oculto por el resplandor del Sol, el cometa reapareció a finales de noviembre y comenzó su camino definitivo hacia el espacio profundo.
El 26 de noviembre de 2025, un equipo de científicos utilizó el Espectrógrafo Multi-Objetos de Gemini en el telescopio Gemini Norte, ubicado en Maunakea, Hawái, para observar al cometa poco después de su máxima aproximación al Sol. El objetivo principal era documentar los cambios físicos y químicos que pudo haber sufrido durante ese encuentro cercano, una etapa que suele marcar la actividad de estos objetos helados.
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Las observaciones permitieron capturar al 3I/ATLAS mientras cruzaba una región del cielo cercana a Zaniah, un sistema estelar triple en la constelación de Virgo. En las imágenes, el cometa aparece centrado, mientras que las estrellas de fondo se ven como líneas de colores. Este efecto se produce porque el telescopio sigue el movimiento del cometa durante las exposiciones, dejando atrás el rastro aparente de las estrellas, de forma similar a los senderos estelares visibles en fotografías nocturnas desde la Tierra.
Un cambio de color que delata su actividad
Uno de los detalles más llamativos de las nuevas imágenes es el cambio en la tonalidad del cometa. En registros anteriores, el 3I/ATLAS mostraba un aspecto rojizo, pero ahora presenta un brillo verdoso tenue. Este cambio no es casual y está directamente relacionado con la liberación de gases a medida que el cometa se calentó al acercarse al Sol.
La coloración verde proviene principalmente del carbono diatómico, una molécula altamente reactiva que emite luz en longitudes de onda verdes cuando se activa. Su presencia indica que el cometa sigue liberando material desde su coma, incluso después de haber pasado por el punto más cercano al Sol, lo que ofrece pistas valiosas sobre su composición y estructura interna.
Aun así, el comportamiento del 3I/ATLAS sigue siendo un misterio. Los científicos no descartan que, a medida que se aleje y comience a enfriarse, el cometa experimente reacciones tardías. En algunos casos, el calor acumulado en el interior puede activar nuevos compuestos químicos o incluso provocar fragmentaciones inesperadas semanas o meses después del paso solar.
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Por esta razón, Gemini continuará monitoreando el cometa mientras se aleja del Sistema Solar, con el fin de detectar posibles cambios en la composición de sus gases o señales de inestabilidad. Cada nueva observación ayuda a construir un panorama más claro sobre cómo evolucionan los objetos interestelares cuando atraviesan entornos como el nuestro.
Las observaciones también tuvieron un componente de divulgación poco habitual. Se realizaron en el marco de la iniciativa Shadow the Scientists, que permite a estudiantes y público general acompañar en tiempo real el trabajo de los astrónomos y acceder a datos científicos reales. Para los investigadores, esta apertura no solo fortalece la investigación, sino que también acerca el proceso científico a la sociedad.
El Cometa 3I/ATLAS seguirá su viaje silencioso fuera del Sistema Solar. Aunque pronto dejará de ser visible incluso para los telescopios más potentes, la información recopilada durante su paso podría ayudar a entender mejor cómo son y de dónde vienen los visitantes que cruzan el espacio entre las estrellas.



