
La NASA abrió nuevamente una invitación simbólica pero emocionante: cualquier persona en el mundo puede enviar su nombre para que viaje a bordo de la nave Orion durante la misión Artemis II, prevista para 2026. Esta iniciativa busca acercar al público a la nueva era de exploración lunar, en la que Estados Unidos y sus socios internacionales se preparan para regresar a la superficie de la Luna y avanzar hacia la futura exploración humana de Marte.
El proceso es sencillo. Los interesados deben ingresar su nombre, apellido y un PIN personal de entre cuatro y siete dígitos para obtener una tarjeta de embarque digital. Ese pequeño código funciona como una llave para recuperar la tarjeta más adelante, ya que la NASA no guarda copias ni puede recuperarlo en caso de pérdida.
Una vez completado el registro, el nombre se almacena en una memoria USB que viajará dentro de la nave Orion en su recorrido alrededor del satélite natural.
Artemis II será el primer vuelo tripulado del ambicioso programa Artemis. La misión, estimada en unos 10 días, despegará desde el Centro Espacial Kennedy para realizar un recorrido alrededor del lado oculto de la Luna. Más allá de su valor simbólico, esta etapa es crucial para validar los sistemas del cohete SLS, la cápsula Orion y los engranajes terrestres que darán soporte a los próximos pasos de exploración.
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La tripulación está conformada por cuatro astronautas con una extensa trayectoria en vuelos espaciales. Reid Wiseman, comandante de la misión, aporta su experiencia en la Estación Espacial Internacional y en liderazgo dentro de la NASA. El piloto será Victor Glover, reconocido por su participación en la misión Crew-1.
También viajará Christina Koch, ingeniera y astronauta que marcó un récord histórico por el vuelo espacial más largo realizado por una mujer. Finalmente, el canadiense Jeremy Hansen se unirá como especialista de misión, convirtiéndose en el primer astronauta de su país en llegar tan lejos en el espacio profundo.
Durante el vuelo, el equipo evaluará sistemas de soporte vital, navegación, maniobras manuales y el comportamiento de la nave durante la trayectoria translunar. El trayecto dibujará un patrón en forma de ocho y llevará a la tripulación a más de 370.000 kilómetros de la Tierra, un paso clave para confirmar las capacidades de exploración en espacio profundo.
Enviar el nombre es una forma de acercarse a esta misión histórica y de participar simbólicamente en el regreso de la humanidad a la Luna.



