
Bogotá da un paso más hacia la transformación de su movilidad. Este sábado 18 de octubre de 2025 llegó al Patio Taller de Bosa el segundo tren de la Línea 1 del Metro, tras recorrer cerca de 1.000 kilómetros desde el puerto de Cartagena. El arribo marca otro avance clave en la obra de infraestructura más esperada del país, que ya alcanza un 64,85 % de ejecución.
La escena en el occidente de la capital fue un símbolo de esperanza urbana. En la madrugada, los primeros cuatro de los seis vagones del tren ingresaron en medio de operativos técnicos y de seguridad. Los dos restantes llegarán en los próximos días, completando así la segunda unidad del sistema, que se sumará a la fase de ensamblaje, pruebas estáticas y posteriormente, dinámicas.
El viaje de cada tren comienza en China, donde son fabricados por la compañía CRRC Changchun, y continúa por vía marítima hasta Cartagena. Desde allí son trasladados en camiones especiales hasta el suroccidente bogotano. Cada arribo representa un hito técnico y logístico que requiere precisión, coordinación y semanas de planificación.
En el Patio Taller, ingenieros y técnicos del concesionario y la interventoría se encargan de los ajustes finales: enganche mecánico, conexiones eléctricas y revisión de pasillos de intercirculación, que permitirán a los usuarios desplazarse entre vagones. También realizan una limpieza general y detallada antes de las pruebas.
Las pruebas estáticas, que duran alrededor de un mes, son el primer examen del tren. En esta etapa se revisan los sistemas de freno, tracción, control y comunicación con los pasajeros. Una vez energizado, se evalúan las luces, ventiladores y sistemas internos para garantizar que todo funcione con precisión milimétrica.
Superada esta fase, llega el turno de las pruebas dinámicas. En una vía especial de 905 metros, con el tercer riel instalado, los trenes son puestos en marcha para medir su desempeño real. Se ensayan maniobras de arranque, frenado y respuesta ante fallas simuladas. El objetivo: certificar que cada unidad pueda operar de manera segura y eficiente antes de entrar al servicio público.
Leonidas Narváez, gerente de la Empresa Metro de Bogotá (EMB), destacó que este procedimiento se repetirá con los 28 trenes restantes. “Cada llegada confirma que el proyecto avanza a buen ritmo. Estamos cumpliendo con los cronogramas y acercándonos al sueño de ver el primer metro rodando por Bogotá”, afirmó.
El tercer tren ya está en tránsito hacia Cartagena y se espera su arribo a la capital antes de finalizar octubre. El cuarto y el quinto llegarán entre noviembre de 2025 y enero de 2026, hasta completar las 30 unidades proyectadas para octubre de 2026.
Los trenes de la Línea 1 no solo impresionan por su tecnología, sino por su capacidad. Cada uno mide 134 metros de longitud, 2,9 metros de ancho y 3,9 metros de alto. Sus seis vagones pueden transportar a 1.800 pasajeros y operarán de manera completamente automática, aunque contarán con modo manual para maniobras o mantenimiento.
Cuando el sistema entre en operación comercial en marzo de 2028, los bogotanos podrán recorrer los 24 kilómetros entre Bosa y la calle 72 en apenas 27 minutos. Un trayecto que hoy puede tomar hasta dos horas reducirá drásticamente los tiempos de viaje y mejorará la calidad de vida de miles de personas.
La llegada del segundo tren del Metro de Bogotá es más que una noticia técnica: es una señal tangible de progreso. Representa años de planificación, trabajo conjunto y la materialización de un proyecto que por décadas fue solo una promesa.
Hoy, Bogotá puede decir con orgullo que el metro ya no es una idea en papel, sino una realidad en movimiento. Y con cada tren que llega, se renueva la ilusión de una ciudad más conectada, eficiente y sostenible.




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