
La NASA avanza hacia uno de los momentos más importantes de la exploración espacial reciente. El lanzamiento de Artemis II será la primera misión tripulada que viajará más allá de la órbita terrestre en más de 50 años y marcará el regreso de astronautas a la ruta de la Luna.
El proceso entra ahora en una etapa decisiva. A partir del 17 de enero, la agencia planea trasladar el cohete SLS y la nave Orion desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos hasta la Plataforma de Lanzamiento 39B, en el Centro Espacial Kennedy, en Florida. El recorrido, de unos seis kilómetros, se realizará sobre el Crawler-Transporter-2 y puede tardar hasta 12 horas.
Este traslado da inicio a la integración final en la plataforma, donde se realizarán pruebas técnicas y ensayos de lanzamiento. Aunque hay una fecha prevista, la NASA advierte que el cronograma puede ajustarse si se requieren más revisiones técnicas o si las condiciones meteorológicas no son favorables.
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En las últimas semanas, los equipos de ingeniería han trabajado en la solución de varios detalles detectados durante las revisiones finales. Se reemplazó un cable del sistema de terminación de vuelo que no cumplía las especificaciones, se corrigió una válvula relacionada con la presurización de la escotilla de Orion y se atendieron fugas en el sistema de suministro de oxígeno. La agencia explica que este tipo de ajustes es habitual en misiones de alta complejidad y forma parte del proceso para garantizar la seguridad.
Una vez el cohete y la nave estén en la plataforma, comenzará una fase intensa de preparación. Los técnicos conectarán sistemas eléctricos, ambientales y de combustible, y activarán por primera vez todos los sistemas de manera conjunta. El objetivo es comprobar que el hardware de vuelo, el lanzador móvil y la infraestructura terrestre funcionen de forma coordinada.
En esta etapa también participará la tripulación de Artemis II. Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, junto al canadiense Jeremy Hansen, realizarán una caminata final por la plataforma, un paso previo antes del lanzamiento.
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A finales de enero está previsto el ensayo general húmedo, una prueba en la que se cargará el cohete con más de 700.000 galones de propelentes criogénicos. Durante este ejercicio se simulará una cuenta regresiva completa y se practicarán pausas y reinicios en los minutos finales. Todo se hará sin astronautas a bordo para evaluar procedimientos y tiempos de respuesta.
Si los resultados son positivos, la NASA convocará una revisión de preparación para el vuelo. En esa reunión se evaluará el estado del cohete, la nave, la infraestructura y los equipos de operación antes de definir una fecha de lanzamiento.
La ventana inicial se abre el 6 de febrero, aunque no todos los días son viables. Las fechas dependen de la alineación entre la Tierra y la Luna, de la trayectoria que seguirá Orion y de las condiciones necesarias para un regreso seguro. Estos factores generan períodos de aproximadamente una semana con oportunidades de lanzamiento, seguidos de varias semanas sin ellas.
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Artemis II tendrá una duración cercana a los diez días. La misión llevará a Orion a sobrevolar la Luna y regresar a la Tierra en una trayectoria que aprovecha la gravedad lunar. Más allá del vuelo, esta misión permitirá validar los sistemas que harán posibles futuros alunizajes tripulados y sentará las bases para una presencia sostenida en la Luna y, más adelante, para misiones humanas a Marte.



