Cortesía: www.space.com
El cometa interestelar 3I/Atlas volvió a ser visible desde la Tierra después de pasar detrás del Sol a finales de octubre, y su reaparición ha despertado un renovado interés científico. Así lo explicó el divulgador científico español Doctor Fisión, quien analizó en detalle la nueva trayectoria del objeto gracias a observaciones combinadas desde la Tierra y desde Marte, un hecho excepcional en la astronomía reciente.
El divulgador destacó que, con telescopios pequeños de aficionado, algunos observadores ya logran detectar su brillo, mientras que con equipos de 8 a 12 pulgadas el cometa puede verse con gran claridad. Fotógrafos como Natural Portraits incluso han capturado imágenes recientes del objeto, disponibles en su cuenta de Instagram.
El gran avance científico llegó tras el paso de 3I/Atlas el 3 de octubre de 2025, cuando el cometa pasó a solo 29 millones de kilómetros de Marte, la distancia más cercana registrada entre el objeto y un planeta del Sistema Solar. Ese acercamiento permitió que el orbitador ExoMars Trace Gas Orbiter (TGO), de la Agencia Espacial Europea (ESA), obtuviera datos desde otra perspectiva del Sistema Solar.
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Según explicó Doctor Fisión, esta triangulación entre Marte, radiotelescopios terrestres y telescopios espaciales permitió refinar la trayectoria del cometa en un factor de diez, algo inédito para un objeto interestelar. El cometa se encuentra actualmente a unas 2 unidades astronómicas de la Tierra, es decir, cerca de 300 millones de kilómetros.
El divulgador subrayó que esta precisión es crucial porque 3I/Atlas viaja a unos 250.000 km/h, por lo que una fracción mínima de grado cambia la predicción de su recorrido. La ESA divulgó mapas oficiales del tránsito del cometa, con posiciones confirmadas para fechas clave: 1 de julio, 3 de octubre, 30 de octubre, 2 de noviembre y 25 de noviembre de 2025. En estas gráficas se aprecian los puntos de observación desde el planeta rojo y el efecto que tuvo la triangulación interplanetaria.
Estructura y hallazgo único
Doctor Fisión también analizó los cambios recientes en la apariencia del cometa, especialmente tras su paso por el perihelio el 30 de octubre. Desde entonces, se ha observado una cola iónica de aproximadamente 0,7 grados en el cielo, acompañada incluso de una anticola, un fenómeno óptico que se produce cuando las partículas reflejan la luz solar en dirección inversa a la cola principal. Imágenes captadas el 10 y 11 de noviembre muestran una evolución rápida de esta estructura, registrada tanto por astrofotógrafos como por proyectos como Virtual Telescope Project en Italia.
El cometa ha generado titulares por supuestas “señales de radio extraterrestres”, rumores que Doctor Fisión desmintió con datos oficiales. Las señales fueron detectadas por el MeerKAT, del South African Radio Astronomy Observatory, y su origen es natural: se trata de emisiones asociadas a radicales OH producidos por la descomposición del agua en la coma del cometa.
La NASA, tras la proliferación de información falsa, emitió un comunicado reiterando que no existe ningún escenario en el que 3I/Atlas represente riesgo de impacto para la Tierra y que su comportamiento es plenamente compatible con el de un cometa interestelar.
En paralelo, se espera que la NASA publique imágenes de altísima resolución captadas por la cámara HiRISE del Mars Reconnaissance Orbiter durante el paso cercano del cometa por Marte. Estas imágenes, que aún no tienen una fecha oficial de liberación, podrían revelar detalles sin precedentes del núcleo, la coma y la estructura superficial del objeto, que a diferencia de los cometas del Sistema Solar podría conservar características químicas propias del espacio interestelar.
Parte del interés científico reside en la antigüedad estimada del material. Doctor Fisión explicó que algunos análisis preliminares sugieren que 3I/Atlas podría contener compuestos formados hace alrededor de 7.000 millones de años, más antiguos que los materiales sólidos del propio Sistema Solar.
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Aunque estos estudios están en etapa preprint y aún no han pasado revisión por pares, abren la puerta a hipótesis sobre cómo los rayos cósmicos galácticos pueden haber modificado su superficie durante eones, generando una costra rica en compuestos orgánicos y alterando proporciones de CO₂ y H₂O frente a las que se observan en cometas típicos.
La reaparición de 3I/Atlas no solo está impulsando investigaciones científicas, sino también el interés del público general. El divulgador relató que muchas personas se han acercado a la astronomía motivadas por este fenómeno, un efecto que ya habían provocado antes objetos interestelares como ‘Oumuamua y 2I/Borisov.
Sin embargo, destacó que este es apenas el tercer objeto interestelar observado en detalle, por lo que resulta prematuro compararlo con los cometas del Sistema Solar o calificar como “anómalas” ciertas características que quizá sean normales entre objetos provenientes de otras estrellas.
A la espera de las nuevas imágenes oficiales y de los futuros estudios revisados, 3I/Atlas se mantiene como uno de los eventos astronómicos más relevantes del año, no solo por su rareza, sino porque ofrece a la ciencia una oportunidad excepcional de estudiar material que se formó mucho antes de que naciera el Sistema Solar.



