
Durante años, el gaming fue visto por muchas empresas como un territorio reservado para jugadores habituales. Esa idea comenzó a perder fuerza a medida que los videojuegos se consolidaron como uno de los espacios digitales donde millones de personas pasan más tiempo, conversan, consumen contenido y participan en comunidades. Ese cambio también está transformando la forma de hacer publicidad y el tipo de profesionales que demanda la industria.
Las agencias ya no solo necesitan creativos o especialistas en medios. También buscan personas que conozcan el lenguaje de los videojuegos, entiendan cómo se comportan sus comunidades y sean capaces de convertir ese conocimiento en campañas que resulten naturales para los usuarios.
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Ese fenómeno ha impulsado el crecimiento de unidades especializadas como Publicis Play, la división de Publicis Groupe Colombia enfocada en desarrollar estrategias dentro del ecosistema gamer. Su trabajo consiste en identificar oportunidades para que las marcas participen en estos espacios sin interrumpir la experiencia de quienes juegan.
Juan Otálora, Business Lead de la unidad, considera que uno de los mayores desafíos sigue siendo cambiar la percepción que muchas compañías tienen sobre los videojuegos. Explica que el gaming dejó de ser un nicho y hoy reúne personas de distintas edades que encuentran en estas plataformas un espacio para entretenerse, socializar y consumir contenidos.
Desde esa perspectiva, el objetivo ya no consiste únicamente en aparecer dentro de un videojuego. La apuesta es crear experiencias que aporten valor y tengan sentido para la comunidad, especialmente en un momento en el que captar la atención del público resulta cada vez más complejo a través de los formatos publicitarios tradicionales.
Uno de los proyectos desarrollados bajo esa lógica fue Skin Rescue, una activación creada para Garnier dentro de Fortnite. En lugar de limitarse a mostrar un anuncio, la iniciativa integró el producto al universo del videojuego para que los jugadores interactuaran con él mientras avanzaban en la experiencia.
El conocimiento de la comunidad también se convirtió en un activo
Detrás de este tipo de campañas participan perfiles que hace algunos años eran poco comunes dentro de una agencia de publicidad. Además de estrategas y creativos, intervienen desarrolladores, productores, especialistas en medios, streamers y gestores de proyectos que coordinan cada fase de la ejecución.
Geraldine López, Project Manager de Publicis Play, hace parte de ese grupo de profesionales. Con cerca de ocho años de experiencia en gaming y esports, su labor consiste en sincronizar equipos con funciones muy distintas para que cada pieza del proyecto llegue a tiempo y funcione como un solo producto.
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Para López, conocer la cultura gamer desde adentro representa una ventaja al momento de diseñar una estrategia. Entender los códigos de estas comunidades, sus hábitos y aquello que suelen rechazar permite desarrollar propuestas más cercanas a los jugadores y evita que las marcas sean percibidas como un elemento ajeno dentro de la experiencia.
La evolución del gaming también refleja un cambio más amplio dentro de la publicidad. Las empresas dejaron de ver los videojuegos únicamente como un espacio para pautar y comenzaron a entenderlos como plataformas donde las personas participan de forma activa y esperan contenidos acordes con la dinámica de cada comunidad.
Esa transformación está dando lugar a nuevos perfiles profesionales y confirma que la relación entre marcas y videojuegos ya no depende solo de invertir en publicidad. El reto ahora consiste en comprender una cultura digital que evoluciona con rapidez y exige propuestas capaces de integrarse de manera natural en la experiencia de millones de jugadores.



