
En el ecosistema financiero latinoamericano, existe un punto donde casi todas las empresas pierden la batalla por el usuario: el registro inicial.
Bancos, fintechs y plataformas de servicios acumulan miles de prospectos que abandonan el proceso antes de completar su primer paso.
Las razones son conocidas.
Formularios extensos, pantallas que tardan en cargar, enlaces que obligan a saltar entre aplicaciones y validaciones que se sienten más como un examen que como un trámite.
En ese escenario surge un colombiano que está cambiando la metodología desde la raíz: David Salinas, especialista en IA conversacional y creador de flujos usados en grandes compañías de comercio y servicios en varios países.
Su propuesta parte de una idea simple, pero poderosa: si el usuario ya vive en el chat, ¿por qué obligarlo a salir de allí para verificarse?
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Desde esa pregunta nace Zendly, una plataforma que permite registrar, validar identidad y activar clientes directamente en WhatsApp o iMessage.
La apuesta rompe con el modelo tradicional.
En lugar de pedir al usuario que abra un formulario externo, Zendly integra todo el proceso en una conversación guiada por agentes de IA capaces de interpretar intención, leer documentos, solicitar selfies y cruzar datos con proveedores de verificación.
Salinas asegura que el mayor costo para las empresas no es validar al usuario, sino perderlo antes de tiempo.
Cuando alguien se enfrenta a diez pantallas distintas, la fricción crece y la intención de continuar cae de inmediato.
En el chat ocurre lo contrario.
El usuario ya está allí, interactúa con naturalidad y su ritmo de respuesta es más alto; no siente que llena un formulario, sino que está resolviendo un trámite mediante una conversación.
La plataforma automatiza tareas clave:
pide documento, compara la selfie con la identificación, recopila consentimientos, valida listas de riesgo y sincroniza cada dato con los sistemas internos del banco o de la fintech.
Todo sin que el usuario abandone la conversación.
Esto convierte lo que antes tomaba horas o días en un proceso de minutos.
La oportunidad en América Latina es evidente.
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Regiones con alta penetración móvil, clientes acostumbrados a resolver todo por WhatsApp y empresas que buscan reducir sus costos de adquisición encuentran en este modelo una ventaja inmediata.
Casos recientes en Estados Unidos y la región muestran que, al mover el onboarding al chat, la tasa de finalización puede aumentar incluso en clientes que antes se consideraban “perdidos”.
Para Colombia, el cambio podría ser especialmente fuerte.
Muchas entidades siguen dependiendo de formularios que colapsan en el celular o de enlaces que los usuarios no vuelven a abrir.
Zendly plantea un camino distinto: llevar todo el proceso al lugar donde realmente ocurre la vida digital.
No solo para abrir una cuenta, sino para actualizar datos, iniciar un crédito o completar un proceso regulado sin abandonar la conversación.
Salinas resume su visión de manera directa: “La conversación será la nueva interfaz financiera”.
Y su plataforma apunta a convertir esa idea en un estándar global.
El objetivo a mediano plazo es consolidar un ecosistema donde la verificación completa, desde la captura de documentos hasta el cumplimiento regulatorio, pueda ejecutarse dentro del mismo hilo de chat donde empezó la relación.
Si esa visión prospera, los formularios tradicionales podrían convertirse en una reliquia, reemplazados por procesos más humanos, rápidos y naturales.
Y podría ser un colombiano quien lidere esa transformación.


