
La fusión entre Tigo y Movistar marca un punto de quiebre en el mercado colombiano de internet fijo. Y aunque para algunos podría verse como una consolidación lógica entre grandes operadores, para Somos Internet, la startup paisa que ya conecta a más de 60.000 hogares, la noticia representa un riesgo directo para la competencia, la innovación y la calidad del servicio en el país.
Desde Medellín, Somos —que emplea a cerca de 1.000 personas— sostiene que la unión de dos gigantes deja al mercado en manos de un duopolio entre Claro y la empresa fusionada, que juntos concentrarán más del 70% de los accesos fijos. En ese escenario, los operadores pequeños y en expansión enfrentarían desventajas estructurales en precios, negociación y acceso a clientes.
A juicio de la compañía, el primer riesgo es la asimetría competitiva. Un operador con esa escala puede sostener promociones prolongadas y agresivas sin comprometer sus finanzas, algo inviable para empresas emergentes que no cuentan con ese músculo. Esto lleva a que la competencia deje de basarse en calidad o innovación, y pase a ser una guerra de subsidios que solo los grandes pueden financiar.
Leer más: La CRC pone freno y lanza alertas tras la decisión de la SIC sobre la integración Tigo-Movistar
La segunda alerta se concentra en el poder de negociación. A mayor concentración, mayor capacidad para obtener costos más bajos en energía, infraestructura o contenidos. Ese diferencial les permite empaquetar servicios —internet, móvil, TV— a precios difíciles de igualar por un proveedor que solo ofrece internet fijo. Según Somos, ese empaquetamiento, sumado a las cláusulas de permanencia disfrazadas en los costos de instalación, crea barreras silenciosas que dificultan que un usuario pruebe un operador alternativo.
En términos sociales, Somos advierte un impacto adicional: la reducción de inversión en zonas marginadas. Aunque la startup no planea aún expandirse a áreas rurales, sí ha logrado cerrar brechas en barrios populares de Medellín y Bogotá con fibra simétrica desde $50.000 y sin cláusulas. Esa flexibilidad, afirma la empresa, es la que permite que hogares de menores ingresos accedan a servicios de alto rendimiento y presiona a los incumbentes a mejorar su oferta.
Pero la posición de Somos no se limita a la crítica. La empresa subraya su apuesta por el crecimiento y proyecta pasar de una participación actual cercana al 0,64% a cerca del 7% en cinco años, con más de 680.000 hogares conectados. Solo en 2026 esperan duplicar usuarios hasta alcanzar 138.000. Su estrategia se centra en competir desde lo técnico y lo humano: velocidades altas, estabilidad, servicio al cliente y libertad contractual.
Leer más: ¿Cuál es el mejor operador móvil de internet? Nuevo informe de Ookla revela al ganador
En palabras de Alejandro Delgado, VP de Relaciones Estratégicas, la coyuntura “refuerza la necesidad de diferenciar nuestro servicio desde la velocidad, la estabilidad y la flexibilidad, y de comunicar por qué un internet más rápido y más justo es posible”. Esa visión, sumada a los casi US$40 millones que la startup ha levantado y al reconocimiento reciente de Ruta N con el programa Medellín Next, apunta a consolidar un actor que quiere competir desde la innovación local.
Somos ya ofrece internet de 2 gigas a mitad de precio y planea cobertura total en Bogotá en 2026. En un mercado que tiende a concentrarse, su apuesta —insiste— es contraria: más jugadores, más competencia y más transparencia para los usuarios.



