
La misión NASA Artemis II ya dejó la órbita terrestre. La nave Orión avanza hacia la Luna con cuatro astronautas a bordo.
El impulso decisivo llegó con un encendido de motor de seis minutos. Esa maniobra permitió escapar de la gravedad del planeta y trazar la ruta hacia el satélite natural.
Es la primera vez en más de 50 años que humanos viajan más allá de la órbita terrestre. El antecedente más cercano se remonta a las misiones Apolo.
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A bordo están Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch. También participa el canadiense Jeremy Hansen.
El lanzamiento ocurrió el 1 de abril desde Florida. El cohete SLS despegó al atardecer y colocó a la nave en el espacio en pocos minutos.
Tras el ascenso, Orión desplegó sus paneles solares. Luego comenzó una serie de verificaciones técnicas en pleno vuelo.
Primero entró en una órbita elíptica alrededor de la Tierra. Después ascendió hasta unos 74.000 kilómetros de altura.
Allí permaneció cerca de 24 horas. Durante ese tiempo, la tripulación comprobó sistemas y condiciones de operación.
La nave se separó después de la etapa superior del cohete. Desde ese momento, continuó su trayecto de forma independiente.
Los astronautas realizaron una prueba de pilotaje manual. Usaron como referencia un módulo ya desprendido para evaluar la maniobrabilidad.
Más tarde, ejecutaron una maniobra automática de alejamiento. El objetivo era garantizar una separación segura.
También se liberaron pequeños satélites experimentales. Estos dispositivos realizarán pruebas en el espacio profundo.
La tripulación inició su adaptación al entorno espacial. Incluye tareas básicas como descanso, comunicación y operación de sistemas internos.
El sobrevuelo que marcará la misión
El punto central será el sobrevuelo lunar previsto para el 6 de abril.
Durante ese paso, los astronautas tomarán imágenes de alta resolución. También harán observaciones directas de la superficie.
Parte de la atención está en la cara oculta de la Luna. Es una región que no se observa desde la Tierra.
La iluminación parcial permitirá ver relieves con mayor contraste. Las sombras ayudarán a identificar cráteres y pendientes.
Estos datos servirán para futuras misiones. En especial, para aquellas que planean regresar a la superficie lunar.
Después del sobrevuelo, la nave iniciará el regreso. El amerizaje está previsto en el océano Pacífico.
Artemis II es una misión de prueba. Su objetivo principal es validar sistemas con tripulación.
Los resultados serán clave para los próximos pasos del programa. Entre ellos, el retorno de humanos a la Luna.
También se proyectan misiones más lejanas. Marte aparece como el siguiente gran destino en la exploración espacial.
Foto: NASA/Reid Wiseman



