
El comportamiento del clima en Colombia durante los primeros seis meses de 2026 estará marcado por una relativa estabilidad, aunque con diferencias importantes entre regiones. De acuerdo con las proyecciones del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), el país tendrá lluvias cercanas a los promedios históricos y un aumento gradual de las temperaturas, en un contexto de transición hacia condiciones neutrales tras el fenómeno de La Niña.
Enero comenzará sin cambios fuertes. En la mayor parte del país, las lluvias se mantendrán dentro de los rangos habituales para la época. Sin embargo, algunas zonas del Caribe, la región Andina, la Orinoquía y la Amazonía podrían recibir más lluvia de lo normal, mientras que sectores del Pacífico sur y del suroccidente tendrían registros más bajos.
En febrero, la situación será distinta. El Ideam prevé una reducción de las precipitaciones en amplias zonas del Caribe, la región Andina y la Orinoquía. Departamentos con alta actividad agrícola podrían enfrentar semanas más secas, lo que obliga a prestar atención al manejo del agua y a la planificación de cultivos. Marzo traerá contrastes más marcados: mientras algunas áreas de la región Andina registrarían lluvias superiores a lo habitual, varios departamentos del Caribe tendrían menos precipitaciones. En el Pacífico, el comportamiento será irregular, y en la Amazonía y la Orinoquía las lluvias se mantendrían cercanas a los promedios históricos.
Segunda parte del semestre y aumento de temperaturas
Entre abril y junio, las proyecciones indican que las lluvias seguirán, en general, dentro de los niveles normales, aunque el Ideam advierte que en este periodo aumenta la incertidumbre. En junio, el centro y el sur de la región Andina tendrían mayor probabilidad de lluvias por encima de lo habitual, mientras que en otras zonas no se esperan cambios significativos.
A este comportamiento se suma el aumento progresivo de las temperaturas. A partir de abril, regiones como el Caribe, la Orinoquía y la Amazonía podrían sentir más calor del habitual. Esta combinación de temperaturas más altas y periodos secos puede generar presión sobre las fuentes de agua y elevar el riesgo de incendios forestales.
Aunque no se anticipan eventos extremos, el primer semestre de 2026 exige preparación. Las autoridades locales deben reforzar la gestión del riesgo y la prevención, sectores como el agrícola y el energético necesitan ajustar sus planes, y la ciudadanía debe mantenerse informada a través de los reportes oficiales y usar el agua de manera responsable.
Imagen: Maksim Safaniuk



