
El próximo 3 de marzo de 2026, el cielo regalará uno de esos eventos que invitan a levantar la mirada y hacer una pausa: un eclipse lunar total, conocido popularmente como la “luna de sangre”. Durante este fenómeno, la Luna llena cambiará su color habitual por tonos rojizos y cobrizos, un efecto visual que siempre despierta curiosidad y asombro.
Un eclipse lunar total ocurre cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra completa sobre el satélite. Aunque la luz solar directa queda bloqueada, parte de esa luz se filtra a través de la atmósfera terrestre y llega a la Luna teñida de rojo. Es el mismo principio que explica los colores intensos de los atardeceres, solo que esta vez el escenario es el espacio.
Según los cálculos astronómicos, la fase total del eclipse durará cerca de 58 minutos, aunque el proceso completo —que incluye fases penumbrales y parciales— se extenderá por varias horas. Esto permite seguir el fenómeno con calma y apreciar cómo la sombra de la Tierra va cubriendo poco a poco la superficie lunar.
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La buena noticia es que no se necesita ningún tipo de protección especial para observarlo. A diferencia de los eclipses solares, mirar un eclipse lunar es completamente seguro para los ojos. Basta con encontrar un lugar con cielo despejado y, de ser posible, lejos de luces intensas. Binoculares o un telescopio no son obligatorios, pero sí ayudan a ver más detalles.
El eclipse será visible en gran parte de América, Asia, Australia y zonas del Pacífico, aunque la experiencia variará según la ubicación y la hora local. En ciudades como Bogotá, por ejemplo, se podrán observar las primeras fases antes de que la Luna se oculte en el horizonte.
Más allá de los datos técnicos, este eclipse es especial porque será el último de este tipo hasta finales de 2028. Por eso, para millones de personas en el mundo, la noche del 3 de marzo de 2026 será una oportunidad única para reconectar con el cielo y disfrutar, sin prisas, de uno de los espectáculos naturales más impresionantes que ofrece el universo.
Foto: abhisheklegit



