
En las principales ciudades del país —Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga— la inseguridad sigue condicionando la forma de moverse. El nuevo estudio de inDrive y Cifras y Conceptos revela una cifra que resume ese impacto: el 74% de los conductores y el 29% de los pasajeros evita usar las plataformas en ciertas horas o zonas por miedo.
El informe, basado en 1.516 encuestas, confirma que la tecnología ha elevado los estándares de seguridad, pero también deja ver que la percepción de riesgo sigue siendo un freno estructural.
Aunque el 55% de los usuarios considera “muy buenas” las herramientas tecnológicas, la decisión final de tomar o no un viaje todavía se ve atravesada por factores externos: zonas peligrosas, horarios críticos y el crimen urbano que golpea a pasajeros y conductores por igual.
El estudio muestra que la geolocalización en tiempo real, la trazabilidad del viaje y la posibilidad de compartir ruta son hoy el corazón de la confianza digital. Para el 53% de los pasajeros, compartir el recorrido es la funcionalidad que más tranquilidad genera, mientras que el 41% de los conductores identifica el monitoreo como su principal herramienta de protección.
Sin embargo, la misma investigación revela una contradicción estructural: la tecnología reduce la incertidumbre, pero no logra neutralizar los riesgos derivados del entorno.
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Los datos lo confirman. El robo y el hurto continúan siendo las amenazas más presentes, tanto en la experiencia reportada por conductores que han vivido incidentes como en la percepción del 26% de los usuarios que ven este delito como su mayor preocupación.
A esto se suman problemas de convivencia: agresiones verbales contra conductores, pasajeros en estado de alicoramiento y fallas en la identificación del vehículo, como placas que no coinciden con las registradas en la aplicación.
El ecosistema de movilidad digital ha crecido de forma acelerada —más de 21,5 millones de usuarios accedieron a servicios en 2024—, pero esa masificación abrió un nuevo debate: ¿cómo garantizar condiciones homogéneas de seguridad cuando no existe una estandarización obligatoria entre plataformas?
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La ciudadanía ya dio una señal. El 38% de los pasajeros pide más verificación de antecedentes, y el 25% de los conductores exige mayor control sobre los usuarios. Incluso ambos grupos coinciden en algo poco común: alrededor del 30% considera necesaria una mayor presencia policial en zonas y horarios críticos.
El estudio retrata un avance indiscutible, pero también un reto urgente. Las apps han construido confianza, pero el miedo sigue conduciendo la movilidad urbana. Sin una regulación alineada, protocolos unificados y un trabajo coordinado entre plataformas y autoridades, la tecnología seguirá siendo una capa de protección valiosa… pero insuficiente frente a la realidad del país.



