
El dólar volvió a colocarse en el centro de la conversación económica en Colombia. En medio de una semana marcada por alta volatilidad y señales mixtas desde los mercados globales, la divisa estadounidense defendió con fuerza el nivel de los $3.600, una barrera que no solo tiene peso técnico, sino también un fuerte componente psicológico para inversionistas, empresas y ciudadanos.
La jornada cambiaria dejó un mensaje importante, el mercado no está cómodo validando precios sostenidos por debajo de ese umbral. Aunque la tasa de cambio abrió cerca de los $3.605 y llegó a tocar mínimos intradía alrededor de los $3.590, la reacción fue inmediata. La demanda apareció con fuerza y empujó nuevamente la cotización hacia la zona de los $3.640, confirmando que los $3.600 se consolidan como un soporte relevante en el inicio de 2026.
Según el análisis de Juan Carlos Velásquez, líder de Tesorería y Head of ALM de la fintech Littio, este tipo de movimientos son característicos de los llamados “niveles redondos”, que suelen convertirse en puntos de defensa natural del mercado. Cuando estos niveles se ponen a prueba, se activan decisiones de cobertura y protección patrimonial que influyen directamente en el comportamiento del precio.
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Desde una perspectiva técnica, el mensaje es doble. Por un lado, mientras el dólar se mantenga por encima de los $3.600, el sesgo sigue siendo de estabilidad con posibilidades de nuevos intentos alcistas. En ese escenario, el próximo objetivo técnico se ubica cerca de los $3.675. Por otro lado, una ruptura sostenida del soporte abriría espacio para caídas adicionales hacia los $3.585 e incluso los $3.530, niveles que los analistas siguen de cerca.
El entorno internacional refuerza esta lectura. El índice DXY, que mide la fortaleza del dólar frente a otras monedas, muestra señales de recuperación apoyadas en la resiliencia de la economía estadounidense. Los datos de actividad en servicios y manufactura se mantienen en terreno expansivo, mientras que en Europa, aunque la economía sigue débil, los últimos indicadores superaron las expectativas del mercado.
En el plano local, la extensión de la emergencia económica por 30 días añade un componente adicional de incertidumbre fiscal. Este factor, combinado con el contexto global, ha llevado a que los inversionistas incorporen una prima de cautela en sus decisiones cambiarias.
Para Velásquez, este escenario convierte los niveles actuales en una oportunidad estratégica. Identificar un piso sólido permite planificar coberturas de forma gradual, evitar decisiones impulsivas en momentos de volatilidad extrema y gestionar mejor la exposición al dólar. En un 2026 que arranca con señales de prudencia, el comportamiento del dólar alrededor de los $3.600 se perfila como una de las claves para entender el pulso financiero del país.



